martes, 18 de abril de 2017

Patrimonio siempre espera un cariñito

Foto: Archivo
Foto: Archivo

Carlos Carreño Zabala
czabala@bloquedearmas.com
Testigos de la historia patria, sedes de instituciones vitales, relevantes, Venezuela está sembrada de joyas arquitectónicas y edificaciones de menor envergadura  que luchan contra el tiempo, las condiciones ambientales e incluso con la desmemoria de sus ciudadanos.



Ese trabajo difícil pero gratificante de conservar las glorias pasadas, bien con el simple mantenimiento o la remodelación apropiada cuenta con funcionarios profesionales que preservan el inventario de los monumentos nacionales, en especial  los bienes que tienen sus raíces más profundas en la gesta emancipadora que emprendió Venezuela desde el siglo XIX.
Hoy, al celebrarse el Día Internacional de los Monumentos y Sitios y mañana por cumplirse un aniversario más de aquel 19 de abril de 1810. Fecha que  marcó el punto de quiebre del dominio español sobre la Capitanía General de Venezuela, es meritorio situar la mirada hacia esos espacios que reafirman que la historia venezolana no es sólo rica sino que  también  cumple con esos parámetros.
Belleza del pasado
En un recorrido realizado por el Diario 2001 por diversos monumentos y sitios históricos de la ciudad capital, se pudo constatar que la mayoría de ellos se encuentran bien cuidados y conservados.
Lugares como  La Casa Amarilla, el Panteón Nacional, la Catedral de Caracas, el Concejo  Municipal de Caracas, la Casa Natal del Libertador y la Plaza Bolívar, antigua Plaza Mayor, exhiben una belleza que no se ve en edificaciones mucho más actuales.
En definitiva, recorrer estos lugares es volver al pasado, un pasado plasmado en fachadas coloridas y pintadas, cobijado por alrededores preservados y custodiado con recelo, en algunos  casos.
“Los golpeaditos”
Pese a que un número importante de construcciones históricas capitalinas están “pepa”, hay una que otra que amerita un “cariñito”.
La cuadra Bolívar, ubicada entre las esquinas de Bárcenas a Las Piedras de la ciudad capital, y lugar donde vivió “el padre de la patria”  en su niñez y juventud,  y en donde se prepararon planes del movimiento cívico de 1808, precursor inmediato de la jornada del 19 de abril de 1810, es una de las edificaciones cuya fachada es víctima de los graffitis y de la basura.
El Cuartel San Carlos, localizado en la Parroquia Altagracia justo al frente del Panteón Nacional, es otro de los espacios cuya infraestructura no se encuentra tan conservada como otras, pese a que este lugar fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1986.
El Palacio Arzobispal, ubicado frente a la Plaza Bolívar de Caracas y declarado Monumento Histórico Nacional en 1978, es otra de las estructuras arquitectónicas cuyo exterior no luce tan bien. La pintura del Arzobispado se encuentra descolorida y las paredes muestran los embates del tiempo.
Esfuerzos
La conservación de los monumentos y sitios del país fue una política importante del gobierno nacional entre 2010 y 2011 y los años previos a éstos, debido a la celebración de los 200 años de Independencia que cumplía el país. Gran cantidad de espacios y lugares fueron embellecidos en esa época como una forma de rendir tributos a esas edificaciones.
Al mismo tiempo, otros  sitios fueron inaugurados por aquellos años, como el Monumento dedicado al 19 de abril construido en la Plaza El Venezolano de Caracas.
Asimismo, varias organizaciones se encargan de preservar el patrimonio nacional. En Caracas, la Fundación para la Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de Caracas (Fundapatrimonio) es una de las instituciones cuyo objetivo es rescatar y fortalecer la memoria histórica, urbana y arquitectónica de la ciudad.
Más allá de restaurar
Tomás Pérez, arquitecto y Gerente General del Colegio de esa especialidad, explica que “muchas veces las edificaciones patrimoniales  se restauran pero no sólo se trata de restaurarlas por restaurarlas”.
Pérez afirma que “la restauración debe ser pertinente,  debe estar ajustada a las normas arquitectónicas y debe existir una interconexión del patrimonio con el resto de la ciudad”.
“El patrimonio no es algo fácil de tocar. Debe haber un proceso de investigación, de curaduría y descarte para determinar que sitios deben ser restaurados y cuidados”, sostiene Pérez.
El especialista explica que todo el proceso de mantenimiento y cuidado de un monumento dependerá de la naturaleza de la construcción, los materiales usados y toda la patología del lugar.
A medias
El experto asegura que en el país no ha habido un programa completo e integral para la preservación de estos espacios. “Se hacen anuncios rimbobantes para la restauración de ciertos lugares y luego se abandona”, manifiesta Pérez.
“En líneas generales, en el país hay estructuras patrimoniales que están bien y otras que adolecen de mantenimiento. No hay edificación que haya sido completamente restaurada”, señala Pérez.
El también profesor universitario en Diseño Arquitectónico e Historia de la Arquitectura agrega que en Venezuela “se han realizado trabajos interesantes y otros que resultan inadecuados”.
 “Por ejemplo, el Correo de Carmelitas (ubicado en la avenida Urdaneta de Caracas y declarado Monumento Histórico Nacional en 1984) exhibe una restauración que fue correcta, los colores utilizados no eran los más indicados para esa edificación.
Memoria nacional
Recorrer Venezuela es toparse con lugares que guardan parte de nuestra historia e identidad. De allí, la importancia de conservar esos espacios no sólo por las autoridades gubernamentales sino también por el conjunto de la ciudadanía.
“Es fundamental tener conciencia del pasado para mejorarlo y no repetirlo. Además, debemos tenerlo presente para evitar la inopia y el desarraigo que tenemos. La gente debe ver la importancia del patrimonio porque al final eso es de todos los venezolanos”, concluye Pérez.

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