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martes, 23 de mayo de 2017

Editorial Washington Post: La administración Trump toma medidas alentadoras contra el régimen corrupto de Venezuela


CAR204. CARACAS (VENEZUELA), 20/05/2017 - Miles de personas participan en una en una manifestación hoy, sábado 20 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela). Las fuerzas de seguridad de Venezuela dispersaron hoy con gases lacrimógenos una marcha opositora que pretendía movilizarse desde el este de Caracas hasta la sede del Ministerio de Interior, en el centro de la ciudad, órgano al que los opositores responsabilizan de la "represión" en las protestas. EFE/CRISTIAN HERNÁNDEZ
CAR204. CARACAS (VENEZUELA), 20/05/2017 – Miles de personas participan en una en una manifestación hoy, sábado 20 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela). EFE/CRISTIAN HERNÁNDEZ

Cientos de miles de venezolanos acudieron a las calles de Caracas y otras ciudades el sábado en ya 50 días consecutivos de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, que ha sumido a Venezuela en el caos y amenaza con convertirlo en una dictadura al estilo cubano
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Por el Consejo Editorial del Washington Post | Traducción libre del inglés por lapatilla.com
Aunque las encuestas muestran que alrededor del 70 por ciento de la población apoya la demanda de los manifestantes por elecciones libres, el Sr. Maduro y la camarilla corrupta a su alrededor están respondiendo con la fuerza bruta de gases lacrimógenos, cañones de agua, detenciones masivas y tiroteos por francotiradores. Cuarenta y nueve personas habían muerto a hasta este lunes.
La oposición dice que continuará las protestas hasta que el régimen ceda, y parece tener el apoyo popular para hacerlo. Pero los venezolanos también están esperando desesperadamente la ayuda de actores externos, incluyendo Estados Unidos. Es de reconocer que la administración Trump está respondiendo, rompiendo con una autodestructiva política estadounidense de larga data de evitar la confrontación con el movimiento fundado por Hugo Chávez.
La semana pasada, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra ocho miembros de la corte suprema venezolana, incluido su jefe, mientras que el presidente Trump describió correctamente la escasez de alimentos y la violencia como una “desgracia para la humanidad”. La corte es un objetivo válido: sus miembros no son expertos legales, sino hackers políticos y peor – el presidente de la corte, un ex oficial de inteligencia del Estado, es reseñado ampliamente de haber estado preso por asesinato. El régimen de Maduro ha utilizado a la corte para despojar de sus poderes a la Asamblea Nacional, que ha tenido una mayoría opositora de dos tercios desde la última elección que se celebró en 2015. La última y más evidente maniobra contra la asamblea desencadenó la actual ola de protestas callejeras .
Aunque los Estados Unidos han sancionado a altos funcionarios venezolanos en el pasado por involucrarse en el narcotráfico, el nuevo paso de la administración señaló, con razón, a los involucrados en la represión política. Envió un claro mensaje a la élite chavista, que mantiene cuentas bancarias denominadas en dólares y hace viajes de compras a Miami. Como era de esperar, el movimiento provocó que los defensores de la anterior política de pasividad, argumentaran que los Estados Unidos no debe tomar la delantera en la confrontación con los regímenes lamentables de América Latina, por temor a ser acusado de imperialismo. Sin embargo, Caracas y sus aliados regionales han estado esgrimiendo esa acusación de imperialista durante años, y en cualquier caso, las encuestas muestran que los venezolanos no la compran.
Hay límites a lo que Estados Unidos puede hacer para ayudar a rescatar a Venezuela. La acción militar está fuera de las opciones; la colaboración con países de ideas afines en la Organización de los Estados Americanos sigue siendo esencial. Pero hay otras medidas que el Sr. Trump podría ordenar, incluyendo varias de ellas en la legislación bipartidista pendiente del Congreso. La DEA y el FBI deberían informar públicamente lo que saben acerca de las actividades delictivas de altos dirigentes gubernamentales, que incluyen el tráfico de drogas y la especulación que hacen con las importaciones de alimentos que se necesitan desesperadamente. Washington debe buscar abrir canales para la ayuda humanitaria, incluso para los miles de venezolanos que han huido a Colombia y Brasil.
Eventualmente, Venezuela podría necesitar ayuda para negociar un acuerdo para las elecciones y la transferencia ordenada de poder. Por ahora, sin embargo, el régimen de Maduro, entrenado por cubanos del campo de línea dura de Fidel Castro, parece decidido a instalar una dictadura por la fuerza. Los Estados Unidos debe dejar claro que cualquiera que colabore en ese esfuerzo será un blanco de sanciones.

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