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viernes, 23 de junio de 2017

“Crucifixión” de presos es una de las seis torturas que aplican en el Sebin

Igual o peor que en la Seguridad Nacional de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional aplican, al menos, seis tipos de torturas para tratar de doblegar a los presos, sean políticos o delincuentes comunes.
La crucifixión; ahogamiento con bolsas o sustancias químicas, o con agua o paño húmedo; golpes en 

las piernas con un palo de madera; golpes a personas envueltas en colchonetas, y choques eléctricos en genitales u otras partes del cuerpo son los métodos que determinó una investigación de la ONG UnaVentana a la Libertad.
El informe “Situación de los derechos humanos de las personas privadas de libertad en los calabozos del Sebin en el Helicoide y Plaza Venezuela”, elaborado entre mayo y junio, señala que se trata de torturas físicas y psicológicas, y que no existe mecanismo de control interno o externo que imponga correctivos o prevenga la repetición de las prácticas.

“Los funcionarios se perciben a sí mismos como elementos que están ‘más allá de las leyes”, indica el documento, de 37 páginas, que recoge testimonios de ex reclusos, abogados, familias de los detenidos, y que documenta con fotos el deterioro de las celdas, de los servicios y el hacinamiento de las dos dependencias ubicadas en Caracas.
Maltratos ordenado por jefes. “Los testimonios indican que las torturas son aplicadas por agentes de alta jerarquía de las direcciones de Investigaciones y Contrainteligencia, en la mayoría en lugares distintos a las celdas, presumiblemente en dependencias de Investigaciones Estratégicas que no están al alcance de la vista de los internos. Dos recordaron lo prolongado de los gritos durante las noches. Cuando trasladan a algún preso para torturarlo se hace con los ojos vendados, aunque sin sacarlo totalmente de la instalación”, expresan en el informe, presentado ayer por el coordinador general de UVL, Carlos Nieto Palma; la coordinadora de investigación, Luisa Torrealba, y el periodista Javier Ignacio Mayorca. Nieto Palma dijo que enviaron el informe a instancias y grupos defensores de derechos humanos internacionales.
Sin bien la ONG citó que reportes de prensa registran que los maltratos son infligidos en las áreas de tránsito entre los calabozos, generalmente contra presos comunes, dijo que consiguieron el relato de un ex recluso, cuyo nombre se reservó, que confirma la agresión: “Mi tortura física fue en el Sebin Helicoide, ejecutada por la superioridad y consistió en golpearme, partirme tablas en todo mi cuerpo y luego suspenderme –guindarme– en el techo de mis dos brazos por doce horas, poniendo en mis muñecas periódico para evitar dejar marcas”.
UVL encontró que los golpes con tablas o bates forman parte de la técnica contra los presos, lo que fue confirmado con una carta de los agentes de la Policía de Chacao, detenidos por estar presuntamente involucrados en el homicidio del periodista de VTV Ricardo Durán. “Las torturas físicas no distinguen entre hombres y mujeres. Han utilizado la asfixia (metódicamente) con utilización de bolsas con productos químicos (sic); corriente eléctrica para tortura y animación, traumas con bates de beisbol y otros objetos”, manifestaron en la misiva.
La crucifixión consiste –explicó Mayorca– en guindar al recluso con esposas, generalmente a un tubo o una reja, hasta que aporta la información requerida o confiesa algún delito. “Para evitar las marcas, las muñecas son recubiertas con papel periódico o cinta adhesiva. A veces, los métodos de tortura son combinados. Propinan golpes a una persona en crucifixión, o luego de ser ahogada”, reporta el informe.

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