domingo, 9 de julio de 2017

Asier Cazalis: El clamor del pueblo es por libertad y bienestar (+Video)

Foto: Wladimir Campos
Foto: Wladimir Campos

Arnoldo Arcaya
aarcaya@bloquedearmas.com
Ama a Venezuela y apuesta por el país. Ha cantado durante más de dos décadas y aún hay Caramelos de Cianuro para rato. Tiene presentaciones afuera y el público es “maravilloso”, pero no cambia las costas caribeñas por nada. Asier Cazalis está agradecido con hacer lo que ama y vivir de ello, aunque no oculta su preocupación por la “situación país”.



Como “todo venezolano” siente un arraigo muy especial por la nación y un dolor por todo lo que está pasando. Considera que la Venezuela que se fue ya no volverá, “pero pueden venir otras cosas, que no sean mejores o peores, pero sí distintas”.
¿Qué posición tienes con relación a lo que está pasando el país?
Estoy muy preocupado, como todos los venezolanos.  Mi posición no es distinta a la gran mayoría de todos mis compatriotas, queremos elecciones libres, libertad de prensa, libertad para los presos políticos y respeto a los derechos  humanos  y civiles.
¿Qué opinas de las protestas que se han tornado violentas?
Las protestas no se han tornado violentas, creo que es la represión la que se ha tornado violenta. Para mi sorpresa, y la de mucha gente, la mesura y civismo del pueblo venezolano se ha visto retado en muchas ocasiones. Creo que la gente ha sido pacífica, muy clara con lo que estamos pidiendo. La violencia no se combate con violencia, la violencia ha venido de un solo lado, lamentablemente.
Tu posición es pública y notoria, ¿no sientes miedo?
Miedo lo sentimos todos los venezolanos. Mi miedo no es distinto al estado depresivo y de incertidumbre que nos persigue y rodea. Mi situación no es más dramática que la de otro. De hecho, creo que dentro de todo me siento afortunado por poder proveer para mi familia y poder estar en una situación relativamente cómoda en esta Venezuela.
¿Cuál es tu grano de arena?
Como artista, uno puede ser una voz de los que no tienen voz. También creo que uno puede ser una voz en los países que visitamos contando lo que está pasado dentro de Venezuela. Llegamos  (hace poco) de Ecuador y Bolivia y vemos cómo todos esos países latinoamericanos están mucho mejor que nosotros, con futuro, libertades y seguridad, eso es algo que nos da mucho dolor.
¿Por qué apostar por Venezuela teniendo oportunidades de irse?
Tenemos la fortuna de tener la carrera afuera y acá. Lamentablemente, el tiempo que pasamos acá cada vez es menos y creo uno tiene que esperar lo mejor y prepararse para lo peor. Nosotros seguimos haciendo música y es un privilegio, somos muy agradecido de poder vivir y hacer lo que nos gusta. Queremos seguir con nuestros proyectos y preferimos que sea en Venezuela donde nos escuchan y nos aplauden.
¿Has marchado?
Sí, claro. Muchas veces.
¿Qué le dices a esos artistas que no toman posición pública de lo que está pasando?
Creo que quedan muy pocos, casi todos han expresado su opinión. Es una decisión personal y no soy quién para juzgar la circunstancia de cada quien para estar a favor o en contra de equis o ye. Cada quien hace lo que su conciencia le dicte.

¿En estos últimos meses te han contactado personas del Gobierno para hacer conciertos?
La situación ha cambiado mucho de unos meses para acá, tener ejemplos de cosas que pasaron hace un año o dos no aplica para esta nueva realidad, es lamentable. Yo, como moderado, creo que nuestra fuerza es la moderación, el discurso y la lucha civil. Lo que hay aquí es clamor de una nación y de un pueblo que quiere libertad, bienestar y calidad de vida. La calidad de vida en Venezuela es terrible, pésima, comparada con otros, como Bolivia y Ecuador. Allá hay gobiernos que se preocupan por su gente, por el bienestar, por la seguridad.
¿Sueñas con tu chamo creciendo en Venezuela?
Sí. Creo que la seguridad y el respeto a la vida es lo más importante y fundamental, es lo que tenemos que recuperar.
¿Consideras que el venezolano perdió la capacidad de asombro?
Creo que sí hasta cierto punto, pero creo que nuestro espíritu se ha visto reflejado en estos últimos meses que me tienen entusiasmado y orgulloso. Creo que todos tenemos muchas incertidumbres y nadie sabe qué va a pasar, todos estamos muy asustados, pero también por primera vez estamos orgullosos de nuestro carácter, de nuestro temple.
Por todo lo que pasa, ¿pararon los conciertos?
Somos una banda que tocaba mucho en nuestro país, y los conciertos han parado. De hecho, la gira del año pasado la paramos en la mitad, la gira del disco “8”, básicamente porque la situación se estaba volviendo insostenible. La otra vez estaba hablando con los cantantes de Guaco, que creo que es la banda que más toca en Venezuela, y les decía que teníamos tres meses sin tocar y me dijeron que ellos llevaban dos. Afortunadamente, somos uno de los pocos artistas a que tenemos carrera afuera y eso es un poco lo que nos ha salvado, nos ha mantenido.
Entonces, ¿no tienen conciertos planificados?
Tenemos una gira prevista de conciertos acústicos, esperamos poder hacerla en algún momento. Creo que cualquier artista y todos los creadores nos estamos debatiendo entre esa preocupación y dolor que nos está pasando como país y como futuro, y ese también querer comunicar, querer seguir haciendo cosas, querer seguir haciendo arte y  compartiéndolo con la gente. Todos estamos en la búsqueda de la continuidad y de producir música.
Hablando de “8”, ¿qué tal la receptividad?
Muy buena. Todavía el disco sigue sonando y todavía lo estamos promocionando. Estamos pensando en un nuevo material, probablemente tengamos un sencillo muy pronto. También queremos hacer un par de colaboraciones pero no quiero adelantar nada, porque es algo que estamos pensando. Queremos divertirnos, hacer otro tipo de música también y seguir aportando.
En 2012 fue asesinado su mánager, Libero Laizzo, ¿eso marcó un antes y un después en la banda?
Eso también está reflejado en el último disco. Como compositor me costó mucho conseguir un tono. La gente está acostumbrada que escriba de “Sanitarios”, “Verónica” y “El último polvo”, pero me pasó esto, entonces, ¿cómo hago?, cómo poder hablar de esto con mi propia voz. Fue algo que me costó llegarle y ahí es que nacen canciones como “Adiós a las armas” y el “Instante pasó”, que son canciones mucho más cargadas de sentimientos, y no del cinismo e ironía con la que me asociaba la gente como compositor.

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