jueves, 21 de septiembre de 2017

México se hace grande frente a la calamidad




Foto: Archivo
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EFE
México se encuentra en plena movilización de su personal de salud y del voluntariado ciudadano para atender a los heridos que son rescatados entre los escombros y que siguen llegando a los hospitales a consecuencia del sismo que azotó el centro del país.
El secretario de Salud, José Narro, señaló en una rueda de prensa que 1.819 personas han sido atendidas en la capital del país por heridas provocadas por el terremoto, de las cuales la “inmensa mayoría” ya están en sus domicilios o incluso en sus lugares de trabajo.


Detalló que estas personas registraron contusiones, crisis de ansiedad, fracturas, muchas de ellas atendidas con cirugías, quemaduras, traumatismos craneoencefálicos.
El sector salud está centrado en la fase de atención de personas lastimadas en el sismo y en el rescate de sobrevivientes bajo los escombros, señaló Narro, quien agregó que todavía no tienen cifras de lesionados en los estados aledaños afectados por el terremoto.
El coordinador de Comunicación de la Cruz Roja Mexicana, Rafael González Domínguez, explicó a Efe que tras el terremoto, registrado a las 13.14 hora local (18.14 GMT) del martes, los heridos fueron llegando en ambulancias, taxis e incluso muchas lo hicieron “por su propio pie”.
“Mucha de la gente que fue atendida aquí en el hospital de Cruz Roja (ubicado en la zona de Polanco), tenía traumatismos craneoencefálicos y problemas en las costillas”, apuntó.
Además, reportó “mucha gente con crisis nerviosa” que se encontraba en estado de shock, ya que muchos de ellos pasaron varias horas bajo los escombros.
Los familiares de los heridos continúan sumidos en la incertidumbre, aunque algunos tuvieron suerte y consiguieron contactar a sus familiares.
Es el caso de Juan Jesús García, quien contó a Efe que su esposa quedó atrapada en el edificio derruido del número 286 de la avenida Álvaro Obregón en Ciudad de México.
Al ver las listas de rescatados y no encontrar el nombre de su esposa, creyó que estaba muerta. Horas después, una amiga le informó que su esposa estaba viva y salió airosa de la catástrofe, únicamente “con algunas lesiones”.
“Ahora la están canalizando para poderle dar de alta. Está herida leve, de brazos y piernas”, comentó García, quien aún no ha podido ver a su esposa, ya que los doctores “le están haciendo estudios para asegurarse de que no tenga una lesión grave o esté intoxicada.

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