viernes, 22 de diciembre de 2017

"Estas fechas me recuerdan que estoy preso del alma"

 



Opositores exiliados de Venezuela
Opositores exiliados de Venezuela

María José Martínez
martinezmarijo@gmail.com
La celebración de la Navidad se volvió un recuerdo difuso para los venezolanos, que hoy se concentran en hallar comida. Atrás quedó la tradición de hacer hallacas, comprar regalos, buscar los “estrenos” e incluso el esperado Niño Jesús para los más pequeños. Reunirse en familia, y amigos, también solo es posible en la memoria o para los mas privilegiados.


Estas navidades serán, para algunos, las primeras o una nueva más, que muchas familias venezolanas vivirán separadas por la diáspora. La ausencia del núcleo familiar o la imposibilidad de cumplir ciertas costumbres afectan a más de dos millones de venezolanos que migraron como consecuencia de la crisis, de acuerdo con la última actualización del primer informe global sobre la migración venezolana, dirigido por el sociólogo Tomás López, coordinador de La Voz de la diáspora venezolana.
Una realidad de la que tampoco escapan dirigentes o miembros de la disidencia, quienes salieron en búsqueda de libertad. Este es el caso de los políticos exiliados, que también viven su particular "duelo" por estas fechas. Entre ellos, al menos siete autoridades electas por voto popular.
Ramón Muchacho: “Nos arrancaron del país”
En los últimos cuatro años, Ramón Muchacho pasó sus navidades en la emblemática Plaza Altamira, en el municipio Chacao. Este año será diferente. Lo hará como exalcalde de Primero Justicia, que fue elegido para el período 2013-2017 y como miembro del nuevo exilio venezolano en los Estados Unidos, donde llegó meses antes de culminar su mandato.
Muchacho abandonó el cargo, tras una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que lo destituyó y ordenó su encarcelamiento por no evitar el cierre de vías durante manifestaciones en contra del gobierno.
“Antes disfrutamos una programación cultural diversa y en la que ningún niño se quedaba sin juguete. Ahora no hay ni presupuesto para pagar salarios. Chacao, como otras alcaldías, intenta sobrevivir sin recursos”, expresó Muchacho, quien desde agosto se encuentra en Miami, Florida.
“Se extraña el país, las tradiciones (…) hasta la música. Aquí no soy alcalde, soy como cualquier venezolano que empieza su vida otra vez y que, al principio, si no tienes papeles y no puedes producir, vives de tus ahorros o endeudado para mantenerte hasta tener trabajo”.
Aunque no es fácil, el exalcalde se enfoca en lo positivo y agradece estar en libertad junto a su familia, con quien planea continuar las tradiciones de la época.
“Algunos no tienen la misma suerte como Alfredo Ramos (alcalde del municipio Iribarren, preso desde finales de julio). Incluso es probable que para la cena del 24 aquí haya más hallacas que en Venezuela ante la grave crisis que se vive. Por eso seguiremos insistiendo que haya un cambio y que se entienda que la situación obliga a manejar todas las opciones sobre la mesa. El diálogo no es suficiente”.
Gustavo Marcano: En el exilio no se viven tan libre o feliz como se piensa 

El exalcalde del municipio Diego Bautista Urbaneja, en Anzoátegui, Gustavo Marcano, recuerda cómo hace un año planeaba la recolección de juguetes y entrega pan de jamón a sectores populares.
“Eran tradiciones que se hacían en la alcaldía desde hace 12 años, pero que ya no se preservan, uno piensa a cuántas familias le hará falta eso en la actualidad”. Pero Lecherías, como él y el resto del país, tampoco es el mismo.
Hoy Marcano, a sus 38 años y miembro de Primero Justicia, es un ciudadano recién llegado a tierras extranjeras que empieza su vida desde cero, a cinco meses de haber salido de Venezuela cuando el Tribunal Supremo de Justicia ordenó destituirlo y detenerlo en el Sebin, por no impedir protestas antigubernamentales en su municipio.
“La gente piensa que en el exilio se tiene todo resuelto. Nadie está preparado para esto (…) no estamos ni plenamente libres ni plenamente felices. Tomamos la decisión de partir para no estar en la cárcel como el alcalde Alfredo Ramos, pero lo que queremos es estar en nuestro país”.
Por los momentos, Marcano, quien empezó en la política a los 24 años, se encuentra sin estatus legal definitorio y sin un empleo formal.
“Es comenzar tu vida de nuevo, replantearte tu oficio como abogado y más, cuando eres especialista en políticas públicas de tu país, porque no tienes el mismo campo de trabajo”.
Mientras, su familia y amigos continúan siendo objeto de persecución, dice. Sin embargo, desde el exilio Marcano es un activista permanente de la oposición en los Estados Unidos
“Mi mayor deseo es reconquistar la democracia y la libertad”.
Warner Jiménez: Son las peores navidades que han tenido los venezolanos 

Estas serán las segundas navidades que el exalcalde de Maturín, Warner Jiménez, lo pasara fuera de la ciudad de que lo vio crecer.
“Es muy duro volver a estar sin tu familia. Lo que más duele es ver que son las peores navidades que han tenido los venezolanos”.
Jiménez salió de Venezuela en agosto de 2016 cuando se ordenó su detención, mientras allanaban la sede de su alcaldía y de su hogar.
“Fue una decisión forzada. Estamos aquí en contra de nuestra voluntad, porque hay una orden de captura. Yo no salí buscando una mejora de vida, lo hice para no terminar preso como el alcalde Alfredo Ramos”.

Como muchos venezolanos que dejaron el país, el exalcalde, de 49 años, es también un inmigrante. Sus problemas se asemejan a los de las comunidades hispanas en los Estados Unidos.
“En el exilio no llevamos una vida fácil. Mi casa y mi vida se quedaron en Venezuela. Aquí trabajo como cualquier inmigrante. He hecho reparaciones, he pintado casas y también mudanzas, porque tengo que mantener a mi familia. Aunque la gente no lo crea, las cosas no son mejores por estar afuera”, cuenta al recordar que esta Navidad será para él, otro día más de trabajo.
Cuatro años después de ganar la alcaldía de Maturín por Voluntad Popular, en Monagas, el ingeniero y empresario mantiene la lucha política en el exilio, en búsqueda de apoyo para un cambio político en Venezuela, a pesar de que su familia aún es perseguida, según denuncia.
“Sigo llevando Voluntad Popular en Monagas. No es fácil desvincularse. Desde que salí me ha tocado enviar ayuda, no solo a mi familia, también a los presos políticos”.
Carlos Vecchio: "Es una época que te marca" 

La llegada de una nueva Navidad fuera de Venezuela es el recordatorio más vivo de que el exilio se prolonga más, asegura Carlos Vecchio, el dirigente de Voluntad Popular, asilado en Estados Unidos desde 2014.
Al abogado, de 48 años, que se formó en la educación pública y reconvertido ahora en docente y en comerciante, el mes de diciembre le hace recordar la situación de los presos políticos. También, la de su familia que, como otros, viven el drama por la escasez.
“Estar aquí es estar forzado a un lugar donde no quieres estar, aunque estés libre, es estar preso del alma. Es una época que te marca, pues, aunque extrañas tus tradiciones, nada se compara con el dolor que está padeciendo el pueblo sin comida ni medicinas”.
La nostalgia le evocan sus navidades en Carite (Monagas) “con todos mis seres queridos”.
“Este año al menos voy a tener a mis padres conmigo. Ese es el regalo que me dio mi hermano, que vive aquí desde hace más de 20 años”.
Y es que no se trata del “exilio dorado” que muchos podrían pensar, ya que la lejanía siempre pesa, y sobre todo en días tan especiales como estos. “Ningún otro país te da lo que te da tu país. Ha sido duro, porque después de la cárcel, lo peor es el destierro”, argumenta Vecchio, quien prepara un libro para 2018.
“Estoy tratando de ser útil desde afuera. Tratar de sumar para lograr un cambio político en Venezuela y rescatar una dirigencia unida. El compromiso es mucho mayor desde que llegue porque el dolor hoy es más duro”, agrega Vecchio, quien continúa impulsando medidas y sancionatorias contra el gobierno.
Estas serán las segundas navidades que el exalcalde de Maturín, Warner Jiménez, lo pasara fuera de la ciudad de que lo vio crecer.
“Es muy duro volver a estar sin tu familia. Lo que más duele es ver que son las peores navidades que han tenido los venezolanos”.
Jiménez salió de Venezuela en agosto de 2016 cuando se ordenó su detención, mientras allanaban la sede de su alcaldía y de su hogar.
“Fue una decisión forzada. Estamos aquí en contra de nuestra voluntad, porque hay una orden de captura. Yo no salí buscando una mejora de vida, lo hice para no terminar preso como el alcalde Alfredo Ramos”.

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