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domingo, 28 de enero de 2018

¡Hostia! no hay ni para las hostias




Foto Archivo
Foto Archivo

La preocupación de las altas autoridades católicas por la crisis con todos sus bemoles y sostenidos, expresadas con contundencia en los mensajes de la Conferencia Episcopal Venezolana, no escapa a su propio funcionamiento como institución, reseña 2001.


Todo porque la misión de pastorear ovejas depende, además de una alta vocación de servicios, de sotanas, hostias, vino de consagrar y la alimentación más que espiritual del clero, un desafío enorme en esta época tan distante a aquella del milagro de la multiplicación de los panes.
Sin materia prima. Debido al desabastecimiento y la inflación, la producción de hostias ha cruzado por diferentes complicaciones. Sin embargo, la religiosa Carmen Suárez, hermana encargada del taller de producción de las hostias en el convento de las Siervas de Jesús, aseguró que no se ha llegado al momento en el cual no se haya podido llevar a cabo la sagrada misa. No obstante, en ocasiones se han visto en la necesidad de disminuir la producción de 1000 a 500 diarias.
El vino de consagrar, también utilizado durante la eucaristía y el cual representa la “Sangre de Cristo”, es otro elemento que no se consigue en un local cualquiera en la capital de la República.

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