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jueves, 22 de febrero de 2018

La gran mayoría de los venezolanos perdió 11 kilos en doce meses




Foto: Cortesía
Foto: Cortesía

Nayzai Saavedra | nayzai2001@gmail.com
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi), vuelve a presentar cifras de la situación que vive el venezolano ante la falta de indicadores oficiales que den a conocer la realidad sobre la pérdida en la calidad de vida.


Más pobres. La investigadora María Gabriela Ponce presentó el panorama de la pobreza en el país, resultado de su investigación y de la de Luis Pedro España. La pobreza extrema se ubicó en 2017 en 61,2%, 10% más que en 2016 y casi 40% más que en 2014.
La pobreza de ingreso pasó de 48,4% en 2014 al 87% en 2017, este sigue siendo el componente que más pesa como causa de la pobreza. Después del ingreso, son la precariedad de los servicios a la vivienda (18,9%), las condiciones de la vivienda (16,4%) y el empleo y la protección social (15%), las principales causas de la pobreza.
Ponce explicó que de esta situación resulta la pulverización de la clase media en términos económicos. Hasta el 2016 la pobreza reciente se desaceleró y la crónica aumentaba. En 2017 el impulso inflacionario ha incrementado nuevamente la pobreza reciente.
También midieron los índices de forma multidimencional (vivienda, servicios, estándar de vida, educación, trabajo y protección social) con un aumento del 46,2 en 2016 a 51,1 en 2017.
Entre 2015 y 2017 aumentó en 10 puntos porcentuales, lo que quiere decir que el empeoramiento de la calidad de vida, no sólo se relaciona con la pérdida del poder de compra, sino que afecta las dimensiones más estructurales de los hogares. Entre las privaciones que más aumentaron fueron la protección social seguida del ingreso.
En cuanto a la desigualdad territorial, en Caracas este indicador es menor que en las ciudades menos desarrolladas y menos pobladas (en el Distrito Capital vive menos del 20% de la población), alcanzando un 75% de aumento.  Lo que quiere decir que alrededor de tres de cada cuatro hogares cumplen con los estándares de pobreza multidimencional, en Caracas es un hogar de cada cuatro.
Una misión estandarte. A pesar de que se percibe un aumento considerable en quienes reciben beneficios de las misiones (poco más de 13 millones de personas), esto se reduce en su mayoría a la alimentación, específicamente a la bolsa de Clap (12 millones 600). En el que se estima que se recibe en alrededor tres de cada cuatro hogares.
Otras como Misión Vivienda han desaparecido, solo 200 mil personas declararon recibir atención en Barrio Adentro.
Aunque el carnet de la patria es sin duda un sistema de control, 75% de los hogares que no lo tienen reciben la bolsa, así como el 92% de los que tienen este registro.
En cuanto a su periodicidad es discrecional, la mitad de los hogares indica que no es constante, 69% en ciudades pequeñas. En la Gran Caracas buena parte de los hogares beneficiarios la recibe mensualmente (64%) o cada 2 meses (24%). Lo que deja de manifiesto que las desigualdades territoriales también impactan en la distribución del programa.
Alimentación de sobrevivencia. La investigadora María Elena Cuenca dio a conocer que durante el 2017 los ciudadanos idearon estrategias para sobrevivir, más no para alimentarse y que se desarrolló una tendencia de monodieta.
Sobre la alimentación (de la boca para afuera), hay un patrón de compra hacia el arroz, con una caída en la compra de harina de maíz, destacando que la que se expende en su mayoría es importada, la cual no está enriquecida tal cual exigen las regulaciones nacionales. También se ve una caída “dramática” en la adquisición de hortalizas y frutas, insinuando caída de micronutrientes.
Se ha visto incremento en la compra de tubérculos, particularmente yuca. 90% de los venezolanos manifestó que lo que ganan es insuficiente para comprar comida, 70% dijo solo comprar lo básico, no piensan en comidas saludables y balanceadas. Al menos 63% de  los hogares ha tenido integrantes que han tenido que recortar sus porciones o saltarse una comida por falta de dinero, pero el 79,8% lo ha hecho porque no alcanzaba lo que había en la casa.
El 61% de ha acostado con hambre. Estas respuestas evidencian que 20% de los hogares presentan inseguridad alimentaria. Además, el desayuno es la comida que más se omite (80%), muy pocos meriendan.
8 millones 130 mil personas ingieren dos o menos comidas al día, en el 2016 se estimaban 9,6 millones. Sin embargo, se advierte que se ha generado una distorsión sobre lo que se considera “comida”.
Cuenca concluye con que el aporte de proteínas de alto valor biológico sigue reduciéndose, por lo que el aporte de hierro, zinc, vitaminas A y complejo B también está disminuido.
Se acentúa la desigualdad e inequidad en la alimentación, 80% de los hogares se encuentran en inseguridad alimentaria. 9 de cada 10 venezolanos no puede pagar su alimentación diaria.
Salud en shock. Marino González, coordinador de la Unidad de Políticas Públicas de la USB, abrió dejando en claro que la salud está en shock prolongado, con un creciente deterioro. Destacó que 36,4% de la población es mayor a 35 años, por lo que las enfermedades crónicas son predominantes y esto genera mayor necesidad de atención y acceso.
En cuanto a la atención materna, uno de los principales indicadores de salud, 47% de los nacidos desde 2012  se atendió en el sector público y 45% en servicios privados. De las embarazadas en 2017, 57% se atendió en la gestión pública y el 36,8% en gestión privada. 4,5% de las mujeres embarazadas no se ha controlado el embarazo, aproximadamente 25 mil mujeres con embarazos no atendidos.
De los niños nacidos desde 2012, 1,5% de las madres manifestaron que el mes en el que se debe empezar en control es en el octavo o noveno, alrededor de 7 mil 500 mujeres que se controlaron en situación de parto por falta de información. De las embarazadas en 2017, 3,4% también indicaron el 8vo me como referencia de atención. Se habla de 15 mil mujeres en riesgo por control inadecuado. En el estrato más pobre solo el 19,2% se controló desde el primer mes, mientras que en el estrato más alto asciende a 73,3%.
González concluye con que se tiene el peor desempeño en mortalidad materna en América desde 1998, solo superado por Cuba, la peor desprotección financiera y la mayor privatización de la salud por la carencia pública ya que 65% de los ciudadanos pagó la atención de su bolsillo, a pesar de estar en atención pública. La tendencia es a que se genere mayor deterioro.

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