domingo, 13 de mayo de 2018

La crisis liquida la campaña electoral más triste de la historia de Venezuela


Los carteles de campaña del presidente venezolano, Nicolás Maduro, para las elecciones presidenciales de 2018 se ven en la calle mientras la gente espera un autobús en Caracas, Venezuela, el 11 de mayo de 2018. Fotografía tomada el 11 de mayo de 2018 REUTERS / Carlos Jasso
Los carteles de campaña del presidente venezolano, 
Nicolás Maduro, para las elecciones presidenciales de
 2018 se ven en la calle mientras la gente espera 
un autobús en Caracas, Venezuela, el 11 de mayo de
 2018. Fotografía tomada el 11 de mayo de 2018 REUTERS / Carlos Jasso


Un Presidente que promete resolver los problemas que él mismo creó. Un candidato opositor que pelea contra la oposición. Y un pastor evangélico que reparte sopas por todo el país. Así marcha la atípica campaña de cara a las elecciones presidenciales del 20 de mayo, que ya han sido desconocidas y calificadas como “fraudulentas” por el gobierno de Estados Un
idos y las principales democracias de América Latina. Así lo reseña diariolasamericas.com

Por PEDRO PABLO PEÑALOZA
Así como falta la comida, las medicinas y hasta el efectivo, en Venezuela no hay ánimos para una “fiesta electoral”. El Parlamento de mayoría opositora anunció que la inflación anualizada se ubicó en 13.779%. El sueldo mínimo integral de un trabajador apenas equivale a 2,99 dólares mensuales. En este contexto, las protestas por los cortes eléctricos y las fallas en el servicio de agua son más numerosas que las actividades proselitistas de los aspirantes a la primera magistratura de la República.
“Hace cinco años era un novato herido en el corazón de dolor por la pérdida de nuestro comandante, hoy no, hoy soy un hombre de pie, experimentado, con la sabiduría de la batalla”, expresó el presidente Nicolás Maduro el 24 de abril, en su primer acto de campaña desde el estado Bolívar.
Una cartelera de campaña del presidente venezolano, Nicolás Maduro, con una imagen del difunto presidente Hugo Chávez para las elecciones presidenciales de 2018 se ve en Caracas, Venezuela, el 11 de mayo de 2018. Fotografía tomada el 11 de mayo de 2018. REUTERS / Carlos Jasso
Una cartelera de campaña del presidente venezolano,
 Nicolás Maduro, con una imagen del difunto presidente
 Hugo Chávez para las elecciones presidenciales de 2018 
se ve en Caracas, Venezuela, el 11 de mayo de 2018.
 Fotografía tomada el 11 de mayo de 2018. REUTERS / Carlos Jasso

En aquel discurso inaugural, Maduro clamó ante sus simpatizantes: “soy un Presidente pueblo, un Presidente humilde, un Presidente que les pide a ustedes compañeros, compañeras, no me dejen solo. ¡No me dejen solo nunca, acompáñenme a la batalla y denme el voto el 20 de mayo, 10 millones de votos por la victoria histórica!”.

Además de aferrarse a la figura del difunto comandante Hugo Chávez, el abanderado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) busca atraer al electorado por medio de los bonos que aprueba de manera compulsiva para enfrentar la hiperinflación que provoca su política económica. Además, ha convertido en una herramienta para la movilización al “carnet de la patria”, documento que supuestamente fue diseñado para canalizar las ayudas sociales hacia los sectores más pobres del país.
“Esto es dando y dando, la patria te protege por el carnet de la patria y tú proteges a la patria con tu voto (…) la patria te protege con los bonos mensuales de apoyo a la familia, pero tú cuando la patria te llama, acudes a votar libremente, dando y dando, la patria te da, y tú le das a la patria. ¿Estamos de acuerdo en ese concepto?”, planteó Maduro en un mitin celebrado en Cabimas, estado Zulia, el 5 de mayo.
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