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domingo, 15 de julio de 2018

Habilidades que poco a poco se van al despeñadero



Foto: Archivo
Foto: Archivo

Moisés Calderón
La responsabilidad de llevar a cabo una formación íntegra para las generaciones de relevo, recae principalmente sobre los educadores del país, mientras que los encargados de ejecutar la información aprendida serán los jóvenes pertenecientes a dicha generación.


La ejecución de estas acciones dependerá mucho de las habilidades tanto cognitivas como físicas que tengan los jóvenes. Muchas veces, dichas habilidades están por encima del promedio y a pesar de ser considerados individuos competentes dentro del mercado laboral, son sometidos a desigualdades, convirtiéndose así en uno de los atenuantes principales del alto índice de jóvenes desempleados, llegando a alcanzar casi el triple de probabilidades que los adultos para estar desempleados.
Con esta problemática es posible que la transición ejercida entre estudios/trabajo puede convertirse en un camino difícil de transitar, asimismo, las mujeres son quienes logran verse más “afectadas” debido a que se encuentran inmersas en el “subempleo” o perciben salarios inferiores a los merecidos.
Con respecto a esto, la educación y la formación social representan dos características totalmente cruciales para el triunfo de los jóvenes dentro del mercado laboral, siempre y cuando se realicen de la manera correcta.
Este domingo se celebra el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, efeméride internacional decretada por medio de la Asamblea General para la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este día se decretó con la finalidad de otorgarle importancia a la inversión en el desarrollo de las habilidades de los jóvenes.

Deserción obligada. En lo que concierne a Venezuela, una gran cantidad de jóvenes en edad escolar (incluso niños) se han visto forzados a introducirse dentro del ámbito laboral, aunque no estén capacitados para dicho procedimiento.
La inclusión al espectro laboral de personas de temprana edad es el detonante a otro preocupante problema que tiene en vilo a los padres venezolanos y que se ha destapado especialmente durante los últimos años: la deserción escolar.
La deserción debería ser considerada como el primer desafío para abordar por parte de los organismos competentes, con el objetivo de enfrentar la exclusión que sufre un alto índice de jóvenes en la sociedad.
En abril del año en curso, el director general de la Fundación Arturo Uslar Pietri (FAUP), Eric Ondarroa, aseguró que “la deserción escolar a nivel nacional sobrepasaba el 50% en las escuelas públicas por la ausencia del Programa de Alimentación Escolar”.
De igual forma, indicó que “cerca de 7 millones de niños estaban fuera del sistema escolar por diversos factores”, entre los cuales se cuenta la necesidad de trabajar para ayudar en los gastos familiares.

Fortalecer habilidades. El sociólogo Rubén Hernández aseguró que “es de suma importancia que tanto los educadores como los padres se preocupen por fortalecer cada una de las habilidades que tengan los niños”.
“Existen muchos niños y jóvenes con un potencial intelectual tremendo y que lastimosamente se ‘queman’, por así decirlo, ya que no se les da el apoyo requerido para que lleven a cabo las actividades de su preferencia” afirmó.
Señaló que “cuando se incita y se ayuda a los jóvenes a fortalecer sus habilidades, serán mayores las probabilidades de que se construya un mejor país de cara al futuro, aportando su granito de arena para la construcción de una mejor sociedad”.

Públicos sufren más. Con respecto al tema de la deserción escolar, la especialista en educación, María Antonieta Angarita, “la deserción escolar es generada por un problema humanitario, que puede ser causado, entre otras cosas, por la falta de alimentos para los niños dentro de las escuelas”.
Asimismo, aseveró que “las instituciones educativas públicas son las que más se ven afectadas, debido a que en estas es donde la mayoría de los niños faltan por diversas razones, entre ellas la falta de efectivo para trasladarse hasta la escuela y porque en las mismas ya no llegan los alimentos suministrados por el Programa de Alimentación Escolar”.
También denunció la manera arbitraria en la que se lleva a cabo la distribución de alimentos para algunos centros educativos a través de las cajas Clap, haciendo referencia a que dicha repartición corresponde a “un proceso de exclusión puesto que para obtener dicho beneficio se necesita estar adscrito a algún ente comunal y no todas las personas lo están”.

Jóvenes trabajadores. Angarita también se pronunció acerca de la gran cantidad de niños y adolescentes que se encuentran ya dentro del mundo laboral, demostrando su preocupación por los casos donde “los niños que abandonan el sistema educativo se han visto involucrados en delitos delincuenciales, como por ejemplo, robar comida”.
Aseguró que esta problemática “no es más que una consecuencia de no atender la situación del país”.
Es un irrespeto a la dignidad y a los derechos humanos de los niños, eso es penado” dijo.

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