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domingo, 29 de julio de 2018

Viaje a la incertidumbre a pie, en bus o en bicicleta


(foto cdn.dejusticia.org)Este es otro reportaje de la serie “Cúcuta: Salida de emergencia” que cuenta a través de siete historias de migración, cómo la crisis sociopolítica de Venezuela le está cambiando la vida a millones de personas, publicados en el portal DeJusticia.
Por Juan arredondo / Angélica Cuevas
Por lo menos un millón y medio de venezolanos han dejado su país en los últimos dos años utilizando a Cúcuta, Colombia, como principal puente de escape. Venezuela vive una diáspora sin precedentes, impulsada por una hiperinflación que se viene agudizando desde el 2016 y se refleja en sueldos simbólicos, quiebras, hambre y violencia.





La imparable devaluación de su moneda, el bolívar, hace más dramática la situación de quienes cruzan el Puente Simón Bolívar hacia Cúcuta. Mientras en el 2016 un bolívar valía $2,2 pesos colombianos, en mayo de este año el mismo bolívar se conseguía por $0,0025 pesos. Para muchos venezolanos es una sorpresa ver que hoy en Colombia su dinero no vale nada. Y entonces, para sobrevivir, están dispuestos a hacer lo que sea necesario: familias enteras pasan las noches en los parques y terminales de Cúcuta, trabajan informalmente en lo que resulte y venden lo que traigan a la mano: teléfonos celulares, zapatos, anillos de bodas e incluso el cabello de las mujeres.
Para reunir los 50.000 pesos colombianos (US$17,5 dólares) que cuesta un tiquete de bus de Cúcuta a Bucaramanga, habría que entregar 10.000.000 bolívares, que equivalen a cuatro salarios mínimos mensuales de Venezuela. Para muchos migrantes esa cifra es inimaginable allá o acá, porque en Cúcuta, la frontera con más desempleo de Colombia y la ciudad que más venezolanos está recibiendo, ganar dinero se volvió toda una hazaña.
(foto cdn.dejusticia.org)



Por eso, decenas de personas deciden agarrar las maletas y tomarse a pie la carretera. Esa es la historia de Junior Reverol, Joselyn Castillo y Karina Gómez (con 8 meses y medio de embarazo), quienes hacen parte de un grupo de 13 personas que partieron de Cúcuta a Cali el 13 de mayo del 2018, día de las madres: un recorrido de 950 kilómetros que en carro, puede tomarse 18 horas.
A pie, en bus o en bicicleta
Jovanny Barreto o ‘El Muñequito Báez’, es ciclista de ruta hace 23 años y alguna vez compitió La Vuelta al Táchira. Hace tres días salió pedaleando de Barinas, al occidente de Venezuela, buscando llegar a Ecuador. Mientras avanza, su estrategia es inscribirse a carreras locales que busca por Facebook, luchar el podio y reunir algo de dinero para comer y enviar a Venezuela. A diario recorre 70 kilómetros que toma como entrenamiento. Dice que si la cosa no funciona, buscará trabajo de herrero, pintor, mecánico o vendedor. El 14 de mayo se encuentra a los caminantes al borde de la carretera y descansa con ellos. “La semana pasada una de mis nietas me pidió comida y no tuve para darle, así que arranqué. No me estoy yendo del todo, yo no cambio a mi Venezuela por ningún país. Hoy nos tocó migrar pero cuando mi Venezuela se arregle, regreso”, dice.


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(foto cdn.dejusticia.org)

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