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miércoles, 15 de agosto de 2018

Pdvsa abandona su cadena de gasolineras en Argentina para que se sostengan por sí mismas


Un vehículo pasa por una gasolinera PDV Sur, de la petrolera estatal venezolana PDVSA, en Buenos Aires, Argentina, el 13 de agosto de 2018. Fotografía tomada el 13 de agosto de 2018. REUTERS / Marcos Brindicci
Cuando la estatal venezolana PDVSA veía cómo el desplome en los precios del crudo y los desmanejos corporativos devastaban sus finanzas, de forma simultánea inyectó millones de dólares en Petrolera del Conosur, una operadora de gasolineras en Argentina que controla y funciona a pérdida.





Sin embargo, a fines de 2017, arrinconada por una caída en su producción y la crisis económica venezolana, PDVSA decidió eliminar los pagos de apoyo a la compañía en Argentina, señaló una persona con conocimiento de las operaciones de Petrolera del Conosur.
Entre 2013 y 2017 las transferencias sumaron 89 millones de dólares, de acuerdo a una revisión que hizo Reuters de datos del regulador de mercados financieros de Argentina. El período coincide con los años en que Venezuela intentó, sin éxito, expandir hacia el cono sur la “petro-diplomacia” que aplicó en el Caribe.
La rentabilidad probablemente nunca fue el verdadero objetivo de la aventura venezolana en Argentina, dijo David Mares, un profesor de ciencias políticas en la Universidad de California.


En el 2006, el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez desveló un plan para convertir a PDVSA, por entonces solo una empresa comercial, en una herramienta política nacional e internacional.
Hasta el desplome de los precios del crudo en 2014, el Gobierno de Venezuela utilizó a PDVSA para financiar programas de asistencia social domésticos y proveer a países de la región con combustible barato para promover su modelo socialista y contrarrestar la influencia de Estados Unidos.
El caso más conocido es el de Petrocaribe, un programa mediante el que Venezuela envía crudo y combustibles a países caribeños bajo generosos términos de crédito o en intercambio de otros productos.

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Pero Chávez también firmó acuerdos con otros gobiernos de la región, incluyendo a los de Argentina y Uruguay, para venderles combustible e invertir en infraestructura del sector energético.
“La idea de tener una serie de gasolineras en Argentina entraría en ese contexto. Es para mostrarle a la gente los beneficios de la revolución bolivariana en un plano cotidiano”, dijo Mares, que agregó que lo sorprendente del caso es que haya durado tanto tiempo ya que PDVSA y Venezuela están en la quiebra.
PDVSA adquirió en 2006 el 46 por ciento de Conosur a la petrolera estatal uruguaya ANCAP, y en 2010 amplió su participación al 94 por ciento. El sitio web de la compañía venezolana aún publicita el objetivo de operar 600 gasolineras en Argentina y conquistar el 12 por ciento del mercado del país.


Las dificultades de Conosur se producen en momentos en que otros emprendimientos internacionales de PDVSA sufren reveses o tienen que cerrar, como el caso de Hovensa, una refinería en las Islas Vírgenes estadounidenses que operó junto a Hess Corp y que se declaró en bancarrota en 2015.

“Alianza estratégica”

Una gasolinera PDV Sur, de la petrolera estatal venezolana PDVSA, en Buenos Aires, Argentina, el 13 de agosto de 2018. Fotografía tomada el 13 de agosto de 2018. REUTERS / Marcos Brindicci
Desde 2013, Conosur ha reportado pérdidas anuales por cientos de millones de pesos y las ventas en PDV Sur y Sol, como se denominan sus gasolineras, han caído un 86 por ciento por la dura competencia de rivales como la estatal argentina YPF, que produce y refina su propio combustible.
PDVSA también intentó convertirse en un jugador integrado en Argentina, pero sus esfuerzos por adquirir activos ‘upstream’ y refinación de hidrocarburos nunca pudieron completarse, dijo la fuente con conocimiento de las actividades de Conosur, que pidió que no se lo identificara ya que no está autorizada para hablar de forma pública.
Reuters se comunicó con PDVSA y PDVSA Argentina, la subsidiaria de la petrolera que posee la mayoría accionaria de Conosur, pero ninguna de las compañías respondió a las solicitudes de comentarios.
A su vez, en una señal de cómo la crisis económica de Venezuela detuvo las ambiciones del país de desafiar al poder diplomático y financiero en la región con un plan de integración energética, Conosur no ha informado a la Comisión Nacional de Valores argentina de ningún pago recibido de PDVSA desde el 29 de diciembre del 2017.
La decisión de eliminar el apoyo financiero redunda en un abandono formal de buscar objetivos ‘upstream’ y una focalización en fortalecer la red actual de la compañía, en lo que es una reestructuración de Conosur, explicó la fuente.
“Las transferencias tenían sentido cuando el objetivo era toda la cadena de oferta”, dijo la fuente, que agregó que la empresa estaba manteniendo conversaciones para una alianza estratégica con un proveedor de combustible para tener acceso a productos refinados más baratos.
La negociación podría ser clave para pensar en un futuro de la empresa sin el apoyo directo de PDVSA.
Para el 2017, Conosur informó un resultado negativo de 177,5 millones de pesos (5,9 millones de dólares) y el 20 de diciembre advirtió que las transferencias de PDVSA habían evitado que fuera disuelta, como señalan los requerimientos de una ley corporativa de Argentina para empresas que se quedan sin capital.
Desde fines del 2017, las pérdidas de Conosur se aceleraron y alcanzaron un total de 226 millones de pesos en el primer semestre del 2018.
(1 dólar = 30,25 pesos)
Por Luc Cohen/Reuters

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