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martes, 25 de septiembre de 2018

Frontera con Colombia cerrada, pero abierta al contrabando

  Atravesar parte de Colombia a pie es el desafío que afrontan a diario decenas de venezolanos que, sin dinero para el transporte, se aventuran desde la frontera por las carreteras del país para llegar a ciudades del interior en busca de trabajo y futuro. EFE/Schneyder Mendoza


Hoy hace 1.133 días el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó cerrar la frontera con Colombia. Una de las tantas argumentaciones que el mandatario de ese país dio para tomar tal decisión, fue que la extracción de todo tipo de mercancía, así como de combustible, los afectaba enormemente y para frenar esa problemática tomaba tal determinación, publica La Opinión.

Pero contrario a lo que se creyó, que con esa decisión pararía el contrabando hacia Colombia, la salida de productos venezolanos siguió y a gran escala. Es más, hasta las estructuras criminales que se encargan diariamente del paso ilegal de mercancías por la frontera, obteniendo enormes ganancias, se transformaron y han variado su modo de delinquir.







Es por eso que hoy las autoridades aduaneras colombianas están mucho más pendientes de bloquearles el paso a los contrabandistas, aunque en muchas ocasiones ese esfuerzo es mínimo, pues Norte de Santander tiene 479 kilómetros de frontera por donde es fácil pasar de un lado para otro, bien sea a pie o en vehículo.
El coronel Carlos Eduardo Girón Luque, comandante de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) de Norte de Santander, aseguró que para controlar totalmente el contrabando, tendría que tener un uniformado en cada metro de la frontera, “lo que es imposible”.
Aunque ese control para las autoridades es complicado, no es imposible y es por eso que en Cúcuta siguen trabajando en el Centro Binacional de Lucha Contra el Crimen Organizado Transnacional (Cebcot), “el cual se creó con las autoridades venezolanas para tener un intercambio de información, pero después del cierre fronterizo, ellos cortaron todo. Igual nosotros seguimos trabajando en esa línea”, señaló el oficial.


Y una clara muestra de que la Polfa no ha parado en sus acciones es que entre el 19 de agosto de 2015 y el 19 de septiembre de 2018 efectuaron más de 18 mil procedimientos de aprehensión de mercancías que venían de Venezuela y cuyos costos sobrepasan los 48.000 millones de pesos. “Todos los días se hacen decomisos”.
Perecederos, carne, confecciones, medicamentos, calzado, automotores, combustible, químicos, implementos de aseo, ganado, bisutería, juguetería, licores, elementos de oficina, cigarrillos, perfumería, autopartes, joyería, celulares, textiles, lencería, computadores, electrodomésticos y elementos médicos, es lo que más se mueve de contrabando por la frontera con Venezuela.



“Para darle un ejemplo de esto, le puedo decir que solo en agosto de este año se cogieron 66 toneladas de alimentos perecederos, llámense yuca, plátano, papa, aguacate, sapote, entre otros. Ahí es donde uno dice cómo hablan de que en Venezuela no hay nada que comer si acá llega toda esa mercancía”, manifestó el alto mando policial.
Las autoridades también destacaron que durante los 37 meses de cierre de la frontera han capturado cerca de 700 personas por estar inmersas en el contrabando, pero lastimosamente muy pocas de ellas hoy se encuentran en prisión porque la ley es muy flexible para este delito. “Por eso es que venimos trabajando con la Fiscalía para mirar a cada uno de los capturados y saber cuántas veces ha caído, porque así podemos decir que no son hechos aislados, sino que son constantes y se podría dar un peso jurídico para que el juez considere mandarlo a la cárcel”, afirmó el oficial.



Tremendo negocio
Para explicar las enormes ganancias que reciben esas redes de contrabandistas, el comandante de la Polfa contó que mientras en Venezuela una res cuesta 400 mil pesos, en Colombia vale $1,5 millones, “ahora imagínese que ese animal es sacrificado en un matadero clandestino a este lado de la frontera y su movilización se hace en unas condiciones deplorables. Hemos tenido casos en los que un taxista transporta la carne en bolsas y en algunos sitios, para despistar la acción policial, la echan en canecas de basura y cuando vemos es que las personas vienen y la recogen y se la llevan para sus negocios en Cenabastos o La Nueva Sexta”.
Ante los constantes operativos de la Polfa, los contrabandistas también cambiaron el horario de transporte de las mercancías y la forma de moverlas, para tratar de burlarse de las autoridades. “Mire, antes pasaban la carne entre las 11 de la noche y las 4 de la mañana, ahora lo hacen entre las 10 a.m. y el mediodía, sin importar como esté el clima. Imagínese la temperatura, a más de 35 grados dentro de un vehículo de esos, la mercancía se descompone muy rápido”, señaló el coronel Girón.
Agregó: “esta gente en lo que menos piensa es en el daño a la salud. Sabemos que cuando la carne ya está descompuesta, lo que hacen es echarle bisulfito de sodio, lo que provoca que vuelva a agarrar una apariencia fresca, pero el daño que eso hace es incalculable, podemos hablar de una enfermedad gastrointestinal, hasta un cáncer de estómago”.



Las autoridades también han visto que las estructuras de contrabando ya no pasan camiones cargados de reses o de carne en canal. “Ahora lo que hacen es transportar máximo 300 kilos de carne en carros pequeños, como taxis, pero eso sí, sin las más mínimas condiciones higiénicas. También lo hacen sobre pedido o al menudeo. Hemos cogido cuadernos donde hay un listado con anotaciones como 15 kilos de redonda, 10 kilos de chata, 5 kilos de costilla, eso parece una lista de mercado para una casa. Lo peor de todo es que hay locales y restaurantes que compran mercancía legal y la combinan con la ilegal”, explicó el comandante de la Polfa.
El contrabando de medicamentos también tiene alarmadas a las autoridades pues, según las estadísticas, desde el cierre de la frontera este ha aumentado considerablemente y “lo peor de todo es que allá (Venezuela) tienen unos sitios donde están fabricando medicinas sin importar la calidad; ya tenemos los resultados de varios de los estudios hechos a esos decomisos por el Invima y nos informan que no son aptos para el consumo humano”, puntualizó el oficial.
A esto también se le suma que la incautación de combustible no para. Un carrotanque de 11 mil galones comprado en Venezuela cuesta $5,6 millones, pero una vez pasa la frontera su costo sube a 56 millones de pesos. “Aunque en el último mes hemos tenido una grata sorpresa, la venta de gasolina y acpm en las estaciones de servicio aumentó, lo que quiere decir que los operativos están funcionando”, sostuvo el alto mando policial.
Y precisamente este negocio tan rentable también ha llevado a que los contrabandistas cambien sus estrategias para defender las mercancías que traen de Venezuela, por eso cada vez que se da un operativo policial se puede tornar violento y dejar personas heridas, sin importar en qué bando estén. Pese a todo esto, la Polfa seguirá con los controles por toda la ciudad y el departamento..

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