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viernes, 5 de octubre de 2018

Niños y maestros abandonan los colegios en Venezuela


Un niño pasa frente a un aula el primer día de clases, en Caucagua, Venezuela, el 17 de septiembre de 2018. REUTERS / Marco Bello


Dariangel tuvo que despedirse de sus compañeros porque sus padres no pudieron pagar el aumento de la matrícula. Las reformas económicas del gobierno venezolano han vaciado escuelas privadas, al punto que algunas deben fusionar cursos.

Tras el incremento salarial de 3.400% ordenado por el presidente Nicolás Maduro en agosto, los colegios aumentaron sus matrículas para pagar profesores, desafiando la amenaza del gobierno de intervenirlos si las alzas eran elevadas.


“Fue demasiado, de 9 bolívares a 900 (14,5 dólares). Le expliqué que no tenía el dinero, pero le prometí que siempre tendría la merienda que le gusta”, contó a AFP Dagliana González, madre de Dariangel, cambiada a una escuela pública.
El sueldo básico es de 1.800 bolívares (29 dólares), pero solo un kilo de carne cuesta 350 por una inflación que puede llegar este año a 1.000.000%, según el FMI.
La niña de 11 años estudiaba en el colegio Lev Vygotski, del estado Zulia (noroeste), donde además de los aumentos y la baja inscripción de estudiantes lidian con continuas fallas de servicios.


Las clases comenzaron hace dos semanas sin energía eléctrica: apenas un rayo de luz que se filtraba por la ventana permitía a los niños ver a su profesora. Varias aulas estaban vacías.
“Tenemos 15 docentes para unos 350 alumnos y hasta hoy, con 60, no vamos a poder pagarles”, señaló a AFP Eddie Barboza, rector del colegio, sin descartar un nuevo incremento.
Fausto Romeo, de la Asociación de Institutos Educativos Privados (Andiep), aseguró que unos 400 colegios están en riesgo de cerrar tras las reformas que devaluaron la moneda en 96% y prevén un aumento del IVA y la gasolina.


Según Andiep, 20% de los docentes han renunciado por los bajos sueldos y 25% de los estudiantes se retiraron por el costo de la matrícula.
El gobierno se comprometió con Andiep a subsidiar los sueldos de los educadores en los colegios que no puedan costearlos.
“No estamos obligados a cobrar un monto en específico (de matrícula). El gobierno está dispuesto a subsidiar a los colegios en riesgo de cerrar”, afirmó el jueves Alejandro Conejero, presidente de la asociación.

– “No tengo el dinero” –

El ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, admitió que debido a los altos costos hay un éxodo de escolares a la educación pública, que es gratuita, por lo que “una gran cantidad de escuelas” cerró.
“Tiene que ver con la guerra económica”, dijo sobre una supuesta trama para derrocar al gobierno.
En el colegio Antonio Bertorelli Cisneros, en Caracas, renunciaron tres maestras (casi la mitad), porque a la pequeña institución se le dificulta pagar el aumento salarial. La matrícula subió 2.000% y varios niños fueron retirados.
“Hace ocho años teníamos más de 200 alumnos, el año pasado 110 y este año empezamos con 50”, dijo a AFP su directora, Anne de Serfattil.
Para adaptarse, fusionaron en un aula primero con segundo grado, tercero con cuarto y quinto con sexto.
En el recuerdo quedaron los años en los que ofrecían desayuno y almuerzo: la escasez de alimentos y medicinas que caracteriza la crisis lo imposibilita.
Con sueldo mínimo, la publicista Aniuska Villegas no sabe si podrá mantener a su niña en el preescolar, que aumentó 2.500%.
Sólo por la inscripción y el primer mes, Aniuska debe pagar 1.550 bolívares, casi su salario.
“No tengo el dinero (…), evaluaré si estudia en casa. Muchos retiraron a sus hijos”, comentó.

– Repetir uniforme –

Aun pudiendo pagar las matrículas, a algunos padres les cuesta comprar útiles y uniformes.
Karla Franceschi cuenta que en el colegio de su hijo la lista de útiles fue reducida a la mitad, y frente a seis libros del año pasado, solo le pidieron uno que cuesta 1.600 bolívares.
“Lo conseguí usado y tuve que borrar lo que estaba escrito”, dijo a AFP.
En el colegio de David, su niño de ocho años, ya no son tan estrictos con el uniforme: “No tienen que ir con zapatos negros, (el niño) terminó el año pasado con zapatos anaranjados”, contó.
Muchos compañeros de David emigraron con sus familias, y varios de los que quedan repiten uniformes desgastados.
Sixto Gil, padre de dos niñas, cubrió el aumento de 1.000%, pero no sabe si podrá costear los reajustes mensuales.
“Cobran lo mínimo indispensable”, reconoce, aunque ahora solo hay una maestra por grupo de alumnos, cuando antes cada grupo tenía cuatro docentes.
En los colegios de clase alta de Caracas empezaron a cobrar en dólares: se pagan unos 100 mensuales, más una cuota anual de entre 600 y 1.000 dólares, según fuentes del sector.
Las hijas de Gil repetirán uniforme por primera vez. “Veré hasta dónde puedo llegar”, dice.
por Alex VASQUEZ / con Alberto Barboza en Maracaibo/AFP

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