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domingo, 15 de noviembre de 2020

G4 apuesta por seguir esquema de sanciones con la administración Biden

 


Joe Biden Florida

El presidente electo de Estados Unidos todavía no ha sido decidido, pero todos los reflectores apuntan al demócrata Joe Biden. Durante la campaña electoral, envió mensajes contra Nicolás Maduro, a quien acusa de ser un “dictador” que “está causando un sufrimiento increíble al pueblo venezolano para mantenerse en el poder”



El pasado 3 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales de Estados Unidos, unos comicios marcados por los retrasos en contabilizar votos debido a la masiva participación por correo -una opción ante la pandemia de coronavirus-, la proclamación del candidato demócrata Joe Biden y las denuncias sin pruebas de supuesto fraude que impulsa el mandatario Donald Trump, quien aspiraba a la reelección. 

Estados Unidos ha sido uno de los principales aliados de la oposición venezolana, que encabeza el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, para lograr un cambio político que implique la salida de Nicolás Maduro del poder. Al jurar el presidente del Parlamento como mandatario interino, Estados Unidos fue la primera nación en reconocerlo en tal cargo, lo que impulsó además la aceptación de otros países a esta nueva faceta que emprendía la AN en pos de un cambio político. 

Las relaciones entre la oposición, el interinato y EEUU no se circunscriben solo al reconocimiento internacional. Y es que la administración de Donald Trump ha impulsado una serie de medidas y sanciones contra funcionarios y empresas con el objetivo de cortar el flujo de dinero al régimen de Nicolás Maduro.

Los medios y las elecciones de EEUU

Dichas sanciones, que empezaron durante los gobiernos de Barack Obama (donde Biden fue vicepresidente), incluyen a Pdvsa, el Banco Central de Venezuela; mientras se ha alegado la protección de activos venezolanos como Citgo y la emisión de licencias favorables a Guaidó para movilizar dineros congelados. 

Joe Biden ha mostrado en varias oportunidades su apoyo a la causa venezolana. El 9 de febrero de 2019, el demócrata escribió en su Twitter que solo un “tirano” impediría la entrega de alimentos y medicinas necesarias para la población. 

La comunidad internacional debe apoyar a Juan Guaidó y a la Asamblea Nacional. Es hora de que Maduro se haga a un lado y permita una transición democrática”, dijo en ese entonces Biden. Sus palabras fueron recogidas por Guaidó, quien le agradeció por sus deseos de una transición democrática para Venezuela a través de elecciones. 

Durante la campaña electoral también envió mensajes contra Nicolás Maduro, a quien acusa de ser un “dictador” que “está causando un sufrimiento increíble al pueblo venezolano para mantenerse en el poder”. 

Además, ha enfatizado que Estados Unidos debería estar liderando los esfuerzos de la comunidad internacional “para enfrentar la masiva crisis humanitaria en Venezuela (…) Los venezolanos necesitan nuestro apoyo para recuperar la democracia y reconstruir su país”.

La victoria de Biden fue reconocida por Juan Guaidó el pasado 7 de noviembre. “Juntos trabajaremos por asegurar el restablecimiento de la democracia, la libertad y los derechos humanos del pueblo de Venezuela”, dijo el mandatario interino a través de Twitter. 

G4 por más sanciones

Los partidos opositores y en especial del llamado G4, que agrupa a las organizaciones Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular, han evitado pronunciarse públicamente sobre la victoria de Biden y su compañera de fórmula Kamala Harris, quien asumirá la vicepresidencia de EEUU. 

Ángel Medina, presidente del Parlatino e integrante de la dirección nacional de Primero Justicia, señala que es importante conocer quiénes van a acompañar a Joe Biden una vez llegue a la Casa Blanca, especialmente quién ocupará el cargo de Secretario de Estado, “porque en buena medida, quien ocupe este cargo tiene influencia en las medidas de política exterior que adopte el nuevo presidente de Estados Unidos”. 

Hasta ahora, para esos cargos suenan dos mujeres que estuvieron en la administración Obama y han trabajado como embajadoras de Naciones Unidas. Una de ellas Susan Rice, fue una de las que en la administración Obama tuvo una posición fuerte sobre establecer sanciones contra Irán y Corea del Norte, “con lo cual se entiende que ella maneja la política de que las sanciones sirven como instrumentos para provocar cambios dentro de las naciones, o por lo menos contenerlo”, menciona el diputado. 

La otra candidata a ocupar la Secretaría de Estado es Samantha Power, justamente la sucesora de Rice como embajadora en la ONU. Power fue una de las que ha construido e impulsado la doctrina de la responsabilidad de proteger (R2P) en ese organismo. 

“Es difícil predecir cuál será su política exterior sin que tenga un equipo político, pero hasta ahora no hemos escuchado a Biden decir que van a levantar las sanciones, por ejemplo, con lo cual es posible que estas sanciones se mantengan. Si algo está claro para todos los partidos y Estados Unidos es que en Venezuela no hay democracia”, asevera Medina.

Mientras que Marianela Fernández, diputada de la Asamblea Nacional y de la Dirección de Asuntos Internacionales de Un Nuevo Tiempo (UNT), menciona que el apoyo de Estados Unidos a la lucha democrática venezolana ha sido absolutamente bipartidista, por lo que considera que se entra “en conjeturas” al tratar de hablar sobre esta nueva administración.

“Quizás la nueva administración pueda añadir elementos que sirvan de catalizadores como han sucedido en procesos históricos de transición. Pero lejos de negociar que Maduro se entronice en la dictadura, sería para aumentar la presión internacional y que Venezuela logre un verdadero cambio político”, señala la parlamentaria.

Esta visión también es compartida desde Acción Democrática. El diputado Williams Dávila, secretario político del Comité Ejecutivo Nacional de AD, destaca que el respaldo de Trump al interino “fue decisivo para que se gestara una coalición internacional que ha tenido resultados positivos para la lucha democrática contra Nicolás Maduro”. 

Además, recuerda que las sanciones, como se ha tratado de señalar desde el régimen de Maduro, “no son la causa de los problemas venezolanos, cuando se empezaron a aplicar ya había una crisis y una industria nacional colapsada, con una economía dependiente de negocios sucios y de países sancionados. Hay que tener en cuenta que las sanciones son una herramienta administrativa que han servido para que el Departamento del Tesoro pudiera tomar decisiones sobre aquellos designados, lo que trae la suspensión de visas, congelación de activos”. 

Apoyo y estrategias

Otra de las cuestiones en las que concuerdan los partidos del G4 es el apoyo que tendrá la venidera administración norteamericana a la causa por lograr un cambio político en Venezuela y unas elecciones presidenciales justas y verificables. 

El presidente del Parlatino, Ángel Medina, afirma que cualquiera que sea el Presidente de Estados Unidos para los principales partidos políticos de ese país hay cosas absolutamente claras: “Maduro es un violador de derechos humanos, y eso no va a cambiar porque cambie el presidente. En Venezuela se hacen elecciones no democráticas o que no tienen ningún tipo de garantías para sus ciudadanos, eso no va a cambiar. Maduro es una amenaza para la región. Recordemos el decreto Obama cuando declaró que el régimen de Maduro era una amenaza potencial para Estados Unidos, eso se va a mantener”. 

Sobre si la administración de Biden pueda ser más dura o mantener las políticas de Trump es donde hay dudas o posiciones encontradas, reconoce Medina, “pero sé que no va a cambiar el concepto de lo que se vive en Venezuela”. 

Lo que debe hacer la oposición desde ahora hasta el 20 de enero, momento cuando asuma una nueva administración, bien sea porque continúa Trump o asume Biden, debe mantener la unidad, opina el parlamentario Dávila. “Nosotros debemos demostrar ante el mundo una unidad armónica, que apoya a Juan Guaidó y fortalece ese liderazgo”. 

También considera importante “promover, garantizar y articular lo necesario para el éxito de la consulta popular, porque los nuevos administradores deben tener una referencia, un elemento esencial que va a ser esa movilización interna entre el 5 y 12 de diciembre”. Se suma a las tareas opositoras tener “una narrativa clara que fundamente la política y estrategia que ha seguido la oposición”. 

La diputada Fernández destaca que la estrategia opositora debe “reafirmarse y profundizarse”, para poder lograr más aliados a su casa en el ámbito internacional.  “Esta estrategia ha estado dirigida a desnudar a Nicolás Maduro y demostrar cómo ha conculcado derechos fundamentales de los venezolanos. Debemos seguir ganando aliados para lograr mayor presión y lograr el cese de la usurpación”. 

Conciliar posturas

Dentro de los partidos del G4 también se ha clamado por una respuesta conjunta de la comunidad internacional en torno a la crisis venezolana. A pesar de que han tomado medidas similares, como las sanciones contra funcionarios, desde países de la Unión Europea se ha apostado más a la negociación para lograr una transición pacífica en Venezuela, mientras que funcionarios de la administración Trump se han planteado una respuesta que pueda incluir una intervención militar sobre el país.

Analistas sostienen que la posición de Biden puede apuntar a la conciliación y el uso de la negociación, a diferencia del lenguaje agresivo del actual presidente de Estados Unidos, quien ha dicho que solo hablará con Maduro para conocer los detalles de su salida del poder.

El secretario político de AD afirma que la oposición debe trabajar “para que exista un solo discurso. El problema venezolano es un problema que unifica al mundo, no es de derecha o izquierda ideológica, sino de democracia y derechos humanos».

Una nueva administración en Estados Unidos seguro vendrá a fortalecer relaciones, menciona Dávila, «está lo que se llama la agenda trasantlántica, allí han venido coincidiendo EEUU y Europa en temas como lucha contra el narcotráfico, terrorismo, lucha contra la xenofobia y los radicalismos”.

Mientras que la diputada Marianela Fernández menciona que, casualmente, la Unión Europea anunció la extensión de las sanciones por un año contra Maduro y particulares por la reiterada violación de los derechos humanos de los venezolanos, “lo que demuestra que ha habido cierta alineación con Estados Unidos en cuanto a sanciones y condenar los actos que comete el régimen, como los pronunciamientos referentes al fraude del 6 de diciembre. Pudieran alinearse en torno a profundizar el apoyo a la causa democrática venezolana”. 


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