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lunes, 7 de diciembre de 2020

El chavismo en las urnas: La “maquinaria rojita” oxidada y con tendencia al olvido (Infografía)

 


5G
Archivo. REUTERS / Manaure Quintero NO RESALES. NO HAY ARCHIVOS.

 

 

Desde el fallecimiento del expresidente Hugo Chávez, el heredero de la “maquinaria revolucionaria” ha logrado que los números en los procesos electorales -cuestionados bajo un sistema que no ofrece garantías- lleguen a niveles “rojos, rojitos”, lo que pone en tela de juicio el nivel de aceptación que tiene el usurpador y su séquito en una Venezuela en crisis.


El más reciente, fue el fraude electoral patrocinado por la dictadura que pretende desmantelar la actual Asamblea Nacional legítima. Según los datos del CNE írrito, chavistas solo obtuvieron poco más de 3 millones y medio de votos, lo que se traduce en apenas el 17% del actual Registro Electoral, teniendo además una abstención que ronda el 70% en un evento donde solo participaron ellos y alacranes que arrebataron con artimañas las tarjetas de los partidos democráticos.


Palo abajo
Y si hablamos de fraudes, también podemos rememorar las supuestas elecciones presidenciales de mayo de 2018, deslegitimadas por la comunidad internacional también por carecer de garantías electorales y no ser consideradas “libres”. En ellas, Nicolás Maduro alcanzó poco más de 6 millones de votos -por supuesto, una cifra ampliamente cuestionada- que representó una disminución del 16,8% en comparación con los resultados que obtuvo en las presidenciales de 2013, donde también bajo sospechas de fraude logró alcanzar más de 7 millones y medio de sufragios.

Ahora, la capacidad de la maquinaria rojita para movilizar votos ya ha ido perdiendo su rumbo, a pesar de los chantajes y amedrentamientos que conlleva cada proceso. Solo hay que echar un vistazo a las regionales de 2017 donde solo pudieron movilizar un poco más de 5 millones 800 mil votos y tres meses después las municipales con 6 millones 500 mil votos.

Pero sin duda, los números “rojos” que más pesan en el chavismo, los remontan a las parlamentarias de 2015, donde una amplia mayoría desbancó las aspiraciones del régimen socialista a favor de líderes demócratas y muy a su pesar se tuvieron que conformar con 55 escaños y algo más de 5 millones y medio de votos.

Todas estas cifras podrían resultar insignificantes, pero al comparar con los números obtenidos cuando gobernaba Chávez, se deja en evidencia que, por lo menos, en las urnas, el madurismo está condenado al fracaso.

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