sábado, 9 de diciembre de 2017

Corrupción en el sector transporte deja a pie a los venezolanos

Fotografías del 10 de octubre del 2017, de búses de transporte público que no operan por falta de repuestos, en la ciudad de Caracas (Venezuela). Los altos costos de mantenimiento, la disminución de importación de repuestos, una galopante inflación y la escasez de efectivo tienen al sistema de transporte de Venezuela en jaque, mientras la población padece los efectos de esta crisis con un pasaje inestable y largos tiempos de espera para trasladarse. EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ
Transporte público que no operan por falta de repuestos, en la ciudad de Caracas (Venezuela). Los altos costos de mantenimiento, la disminución de importación de repuestos, una galopante inflación y la escasez de efectivo tienen al sistema de transporte de Venezuela en jaque, mientras la población padece los efectos de esta crisis con un pasaje inestable y largos tiempos de espera para trasladarse. EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ

La “movilidad colectiva incluyente, digna, segura, de calidad y a precios justos”, prometida por la llamada Misión Transporte, que desde su nacimiento en 2013 está bajo las directrices del mismo presidente de la República, Nicolás Maduro, se estrella contra la realidad que se vive en las calles. Así lo reseña transparencia.org.ve


 
Cuando Maduro tenía apenas siete meses en el cargo, este programa se convertía en su primera gran “misión”. Asumía así el compromiso de aliviar el trajín diario de los venezolanos a la hora de movilizarse. Desde “refugios para gandolas”, pasando la llamada “fiesta del asfalto”, hasta promesas gruesas como la “constitución de nuevos sistemas de transporte”. Todo a favor de la gente, era el discurso oficial.
Cuatro años después,la realidad parece no tener frenos.Buena parte del servicio de transporte público sigue estando en manos de privados, a quienes la crisis económica les hace cuesta arriba adquirirrepuestos, lubricantes y cauchos para sus unidades, con lo que ha mermado sustancialmente la flota operativa.
Las cada vez menos unidades deben trasladar a la misma cantidad de gentey la desesperación por el tiempo de espera para tomar un bus, ha llevado a muchos a tomar el riesgo de trasladarse en vehículos no aptos para movilizar a seres humanos en masa. La situación cobró este 6 de diciembre sus primeras víctimas y fue en el estado Bolívar: cuatro personas que, a falta de buses, se trasladaban en un camión volteo, un vehículo destinado al sector construcción.
“Dos personas tendidas en el asfalto y un camión volteo de costado era la escena que describía otro trágico episodio del caos de transporte público en Ciudad Guayana, este miércoles 6 de diciembre”. Así reseñó el accidente el portal El Pitazo, lo que coloca sobre la mesa una situación que enciende las alarmas.
La prensa local identificó a los muertos en el accidente comoLuis Salazar, Daniel Farfán, Luis Padilla y Julio Pérez Maita. Hubo nueve heridos: Willian López, Yornelis Bermúdez, José Cedeño, Larry Mujica (conductor), Elpidio Ramón, Javier Rondón, Jonathan Carrasquel, Ezequiel Requena y David Alpon.
A pesar de lo sucedido en Bolívar, Erika Farías, candidata del partido oficial PSUV para la alcaldía de Libertador (Caracas) y autodenominada “combatiente del ejército del Comandante Chávez”, propuso que los caraqueños se trasladen en una suerte de unidades-jaula “camiones de contingencia para que en las horas pico puedan ayudar a aligerar la espera”.
Los derechos están en el autobús equivocado
La primera “misión” con la que Maduro inauguró su presidencia montó los derechos de los venezolanos en el autobús equivocado, pese a los millonarios recursos destinados a “revolucionar” el sector.
“Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de calidad”, reza el artículo 117 de la Constitución Nacional, una norma en la que también se destaca la garantía de “un trato equitativo y digno”.
El sistema de transporte público urbano permite a los ciudadanos movilizarse desde y hasta sus lugares de trabajo, estudios, recreación, cultura, deporte e incluso su hogar. El Estado debe garantizar a los ciudadanos la adecuada prestación de servicio pues su afectación no solo limita el derecho al libre tránsito, si no el derecho a la educación, el trabajo, las transacciones económicas y la recreación.
El mal estado de las unidades, así como el exceso de pasajeros,son factores que también atentan contra la seguridad de la gente y el derecho humano a la vida. Las personas también optan por caminar hasta su destino, en ocasiones a altas horas de la noche, colocando en riesgo su seguridad personaly propiedades.
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