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lunes, 6 de agosto de 2018

Finaliza el año escolar con deserción, diáspora y sin alimentos

REUTERS/Carlos Garcia Rawlins


La falta de alimentos que debe proveer el PAE y los padres con sueldos pauperizados, cifras alarmantes de deserción en todos los niveles de la educación, así como la diáspora de jóvenes y maestros, son los principales indicadores de la crisis educativa con la que cierra el año escolar y, pareciera que va a abrir el próximo. Así lo reseña eluniversal.com
Por YAZMÍN ANTÍA



Así lo aprecia la profesora Raquel Figueroa, parte activa de la Unidad Democrática del Sector Educativo (UDSE), plataforma que organiza en torno al tema a educadores de diferentes movimientos, dirigentes sindicales de Federaciones y Sindicatos del magisterio, del gremio profesoral de la UPEL y de las secretarías de educación de las organizaciones políticas, con el fin de “dejar al descubierto que el Estado ha estado cercenando la educación como derecho humano, arremetiendo contra la dignidad humana y dejando daños profundos a la nación”.


La docente apela al primer documento que arroja la investigación de la UDSE sobre la crisis educativa, expresada en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, pero en especial en el nivel básico, donde se desarrolla el llamado programa de alimentación escolar (PAE), el cual no cumple su objetivo de contribuir a la “permanencia, prosecución y rendimiento escolar” porque se ha eliminado en 5.235 instituciones educativas y a otras llega en forma deficiente.
Concatenado a esta carencia está la situación de crisis alimentaria que atraviesa el país afectando directamente a la población estudiantil venezolana. Los hogares con mayor dificultad para acceder a los alimentos son los grupos más vulnerables o en estado de pobreza.
Por otra parte, cita, la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) estima que el 40 % de la población escolar esta “dejando de asistir a la escuela por falta de alimentación”.


Figueroa igualmente hizo referencia al informe trimestral que Cáritas Venezuela publicó en agosto de 2017, donde el 15,5% de los niños evaluados tenían un peso bastante más bajo del que deberían tener para su edad y un 20% adicional de niños presentó riesgo de desnutrición.
Deserción progresiva
Cifras del centro Memoria Educativa de la UCV y de Provea, citadas en el informe de la UDSE, alertan sobre el “decrecimiento” en el número de estudiantes inscritos en todos los niveles de la educación escolar.


Muestra la disminución del ingreso de estudiantes al sistema educativo en los últimos 4 años. Además, señala que “en agosto, el ministro Elías Jaua ofreció la cifra de 7.195.335 estudiantes. Es decir, que en el lapso de siete meses según cifras oficiales, se redujo la matrícula en 251.180 estudiantes a un ritmo de 35.000 cada mes”.
Otro experto, Juan Maragal señaló que en 2017 el estado Miranda “perdió más de 10 mil alumnos de las escuelas estadales y al realizar una proyección por Estados, afirma que unos 560 mil estudiantes abandonaron las aulas”.
La estadística arroja que 2 millones 828 mil estudiantes entre las edades de 3 a 17 años asisten a clases en forma irregular, tras sortear la falta de transporte, fallas del servicio eléctrico y servicio de agua, la falta de comida en el centro educativo y en el hogar, entre otras.
Al menos 1,5 millones de venezolanos se han trasladado a otros países motivado a la crisis interna. En esta diáspora están estudiantes y profesores. Estos últimos emigran por los bajos sueldos que reciben: entre 2 millones y 6 millones 500 mil bolívares los estadales,y los que dependen del ministerio perciben de 12 a 35 millones.
Cualquiera de las cifras es irrisoria si se compara con el costo de la canasta básica, señaló la profesora. Recordó que hoy la AN podría decidir otorgar el derecho de palabra solicitado para la declaración de la emergencia educativa.

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