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viernes, 26 de octubre de 2018

Rafael Guzmán: El TSJ es el “colectivo” más peligroso de Venezuela






















26 octubre, 2018
Especial Enrique Meléndez / 26 oct 2018.- El diputado Rafael Guzmán afirmó que uno de los retos más importantes en Venezuela es la recuperación de las instituciones, en especial, el Banco Central de Venezuela y el Tribunal Supremo de Justicia, para hacerlas “instituciones sin rostros”.



La afirmación la hizo el también presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional en un foro que organizó el pasado martes la Universidad Católica Andrés Bello y el Instituto Universitario de Estudios Parlamentarios.
Enfocó su intervención, según señaló, desde su posición de abogado para entender las causas de la hiperinflación.
“Nosotros vivimos en un país donde las enfermedades que fueron erradicadas en el resto del mundo volvieron a aparecer aquí: la tuberculosis, por ejemplo; de modo que la hiperinflación es una enfermedad que tampoco se iba a escapar de esa situación”.
Destacó que dicho flagelo también había sido erradicado de las economías del mundo desde hace más de diez años, y, en especial, en la región se erradicó desde la década de 1990.
“Pero, ¿por qué vivimos en hiperinflación? Nosotros creemos que gran parte de la responsabilidad la tiene el BCV, así que nuestro fin primordial, como venezolanos, es el tratar de recuperar la autonomía del BCV, y para lo cual nosotros introdujimos un proyecto de ley”.
Indicó Guzmán que a partir del año 2002, el entonces presidente Hugo Chávez comenzó a utilizar el BCV como un cajero automático; un criterio que se ha venido manteniendo a lo largo de estos años; lo que consideró lamentable; porque con el esfuerzo que se hizo con la Constitución de 1999 se dejó establecido que, en lugar de ser un banco, el BCV era la institución rectora de la política monetaria y cambiaria encargada mantener el valor de nuestra moneda..
Agregó que entonces fueron modificados los artículos 65 y 71 de la Ley del BCV, y que “ahí es donde empiezan los malos manejos de ese fondo, de ese BCV que tenía que ser fuerte para enfrentar las demandas; sobre todo, para lo que venía, que era esa bonanza petrolera; cuando más se necesitaba de una institución con una política financiera lo suficientemente coherente como para no permitir estos malos manejos”.
A juicio de Guzmán esa bonanza petrolera terminó siendo insuficiente porque cuando más se tiene, más se quiere gastar.
“Después en el año 2005 vino el millardito; pues ante la necesidad del presidente de la República de echarle mano a las reservas internacionales; cuando ni siquiera se había constituido el Fondo Intergeneracional; cuando no se había inyectado recursos al Fondo de Estabilización Macroeconómica; el gobierno empieza a quitarle recursos a esas reservas para destinarlas al Fonden”.
Precisó que por ese Fonden pasaron unos 130 mil millones de dólares; 50 mil millones de dólares por parte del BCV y unos 80 mil millones por parte de Pdvsa, y que a partir del año 2007 arranca el proceso de endeudamiento de la industria petrolera para, supuestamente, aumentar la producción petrolera a unos 6 millones de barriles diarios de petróleo; cuando hoy apenas producimos un poco más de un millón de b/d.
Calificó al Tribunal Supremo de Justicia como el más peligroso de los colectivos que hemos tenido; pues el TSJ es el que más herramientas le ha dado a este Gobierno, y al de Hugo Chávez, para desbaratar la economía venezolana desde el mismo momento en que se permitió el financiamiento del déficit fiscal por la vía monetaria.
“En el año 2007 se planteó la reforma constitucional, momentos en los que Chávez consideró que el BCV no debía ser autónomo ni manejar las reservas internacionales. Esa reforma la rechazamos todos los venezolanos, pero en el año 2009 la metieron vía enmienda constitucional; de modo que se permitiría el financiamiento del BCV a empresas del Estado e institutos públicos, así como la emisión de títulos de valor de Pdvsa”.
Según Guzmán fue en ese instante cuando se incrementó la creación de dinero inorgánico dirigido a financiar a Pdvsa, ubicándose ese financiamiento entre el 2011 y el 2017 en 14 mil por ciento; luego se hicieron reformas a la Ley del BCV; hasta el momento en que la oposición gana la AN, cuando se plantea un conflicto de intereses, a raíz de la intención de la nueva AN de establecer una reforma a dicha ley que perseguía impedir al Ejecutivo continuar con la indisciplina fiscal; pero que, finalmente, el Ejecutivo, en una jugada judicial con el TSJ, logra contrarrestar.
“De modo que el Gobierno ha seguido emitiendo dinero inorgánico para satisfacer los compromisos que tiene. Hoy en día vemos menos bienes y servicios producidos en Venezuela; aun cuando hay más dinero para comprar dichos bienes y servicios; pues, sencillamente, el resultado de esa operación es un aumento desmesurado de los precios que conocemos como hiperinflación, y no pareciera tener fin”.
Se preguntó que qué queda; respondió que debemos crear un piso institucional que permita recuperar nuestra economía; empezando por la recuperación del BCV como órgano rector de la política cambiaria y monetaria del país.

“Yo quisiera concluir con esto: yo me metí en la política para construir instituciones sin rostro; pues los venezolanos estamos cansados de ver a un BCV asociado al objetivo de tal o cual; estamos cansados de ver a un TSJ asociado a nombres; cansados de ver al Ministerio de Relaciones Interiores saciado a nombres. Es hora de que nosotros todos construyamos esa política de instituciones sin rostro. Da envidia ver que en otras ciudades del mundo la gente no conoce ni el nombre del alcalde, sin embargo se siente satisfecha con las obras que realiza en pro de la comunidad”.

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