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sábado, 1 de diciembre de 2018

Francia, en pie de guerra contra Macrón



La gran mayoría de los franceses consideran «bastante» o «totalmente justificadas» las exigencias del movimiento de los chalecos amarillos.

Fuente:
https://www.abc.es/internacional/abci-f ... ticia.html



El 84 % de los franceses consideran “bastante” o “totalmente justificadas” las exigencias del movimiento de los chalecos amarillos, cuyos primeros encuentros oficiales con el jefe de gobierno y varios ministros han sido un diálogo de sordos, en vísperas de la tercera jornada de protesta, manifestaciones, corte y bloqueo de carreteras y autopistas, este sábado, en París y toda Francia.

Emmanuel Macron y sus ministros han cambiado radicalmente su “respuesta” a la fronda amarilla, en apenas ocho días. En vano.

Christophe Castaner acusó a Marine Le Pen de “organizar” la batalla campal de los Campos Elíseos, el sábado día 24. El mismo día, Gérald Darmanin, ministro del Presupuesto, afirmó que la “peste parda” había metido fuego a la gran avenida nacional. Emmanuel Macron, por su parte, denunció “escenas de guerra” un día más tarde.

Esas reacciones fueron recibidas con una tormenta de granizo político nacional. Macron encajó el golpe y reaccionó de inmediato, proponiendo “asociar” a los chalecos amarillos a la negociación de un nuevo “contrato social”, en el marco de la negociación de la “transición energético - ecológica”.

Los primeros contactos entre representantes de los chalecos amarillos, el jefe de Gobierno y dos ministros, jueves y viernes, han sido un fracaso.

De los seis primeros chalecos amarillos invitados a “dialogar”, solo dos aceptaron dialogar con François De Rugy, antiguo ecologista “soft”, ministro de la Transición Ecológica y Solidaria. Diálogo doblemente fallido: esos y otros representantes fueron contestados por otros representantes de los mismos pero distintos chalecos amarillos, que insisten en presentar un larguísimo pliego de cargos, contra la subida del precio de los carburantes y la carestía de la vida.

Édouard Philippe, jefe de Gobierno, primer ministro, por su parte, había convocado a otra delegación igualmente contestada de otros seis chalecos amarillos. Solo se presentó uno. Y sus exigencias parecían fuera de lugar: la retransmisión en directo del diálogo no era aceptable. Y el proyecto de diálogo terminó en otro chasco entre grotesco y absurdo, cuando el movimiento parecía crecer en muy distintas direcciones.

Una petición contra la subida del precio de los carburantes y la carestía de la vida ha sido firmada por más de un millón de personas. Se trata de una iniciativa excepcional, sin precedentes, con un eco masivo de tales proporciones. El movimiento de los chalecos amarillos sigue sin organización, sin portavoz oficial, sin programa conocido. Pero, según el último sondeo del matutino conservador Le Figaro, un 84 % de los franceses consideran “bastante” o “totalmente justificadas” unas exigencias que oscilan entre lo concreto (combustibles más baratos) y lo mesiánico (crear una “asamblea nacional popular”).

Tras la batalla campal entre chalecos amarillos radicales y las fuerzas del orden, en los Campos Elíseos, el sábado pasado, el ministerio del Interior ha tomado medidas excepcionales.

La avenida más famosa y simbólica de París y de Francia estará cortada al tráfico este sábado y quizá el domingo. Las fuerzas del orden estarán desplegadas de manera “disuasiva” por todas partes, con una doctrina terminante: pedir papeles, registrar bolsas, “actuar con serenidad y energía”…

Tirarse a la calle

La ausencia de organización de unos chalecos amarillos muy presentes en las carreteras y autopistas de toda Francia contrasta con un rosario de intentos de recuperación.

A la extrema izquierda, Jean-Luce Mélenchon anunció el viernes que estará presente en la manifestación de los Campos Elíseos.

A la extrema derecha, Marine Le Pen invita “a todo el pueblo de Francia” a tirarse a la calle.

Los sindicatos, invisibles e inaudibles, hasta ahora, comienzan a avanzar sus reivindicaciones propias.

A la izquierda socialista, el ex presidente François Hollande ha invitado a los chalecos amarillos a “seguir adelante”, provocando una reacción de cólera de Macron, desde Buenos Aires.

A la derecha tradicional, Laurent Wauquiez, presidente de Los Republicanos (LR, el partido de Nicolas Sarkozy), pide un referéndum nacional sobre la política energética y ecológica de Macron.

Los analistas temen mayoritariamente que estemos asistiendo a un movimiento popular o populista, nadie lo sabe, cuyos contornos todavía están mal definidos. Queda, y muy presente, una angustia contenida de una mayoría social que se siente mal representada por los sindicatos, los partidos políticos, el gobierno y el jefe del Estado.

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