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lunes, 2 de noviembre de 2020

Trump vs. Biden: ¿Qué se puede esperar de uno y de otro en EEUU y América Latina?

 


Debate Trump - Biden

Los comicios presidenciales de este martes 3 de noviembre enfrenta a dos maneras distintas de enfocar la economía y la relación con Latinoamérica. Los internacionalistas Juan Francisco Contreras Arrieche y Gerson Revenales explican lo que puede esperarse de una gestión de Joe Biden o Donald Trump, los aspirantes a presidir el país que desea continuar siendo el más poderoso del mundo+



Este martes 3 de noviembre los estadounidenses elegirán a su presidente. Decidirán entre continuar con la gestión de Donald Trump, el outsider de la política que ha desarrollado un nuevo estilo de manejar el poder en la nación más poderosa del mundo; y Joe Biden, el abanderado del partido demócrata que, a diferencia de los aspirantes de esa organización en las últimas décadas, parece representar ahora un estilo más convencional de la política que su rival republicano.

Las encuestas coinciden en señalar a Biden como el más probable vencedor en la contienda por la jefatura de la Casa Blanca, pero la experiencia de 2016, cuando igual presentaban a Hillary Clinton como la ganadora, sigue generando escepticismo sobre la derrota del magnate republicano. No obstante, en esta ocasión, las apuestas también se decantan por Biden, cuando hace cuatro años acertaron en ubicar a Trump como el favorito.

Lo que sí parece claro es que nuevamente asistiremos a una pelea reñida por la presidencia de EEUU, un nuevo capítulo que podría ser similar a escenarios como el del proceso comicial de 2000, cuando el vicepresidente de Bill Clinton, Al Gore, cayó finalmente derrotado por George W. Bush luego que la Suprema Corte ordenó detener el prolongado reconteo de votos en el estado de Florida, de cuyo resultado dependía la inclinación final de la balanza de la acumulación de colegios electorales y, por consiguiente, la presidencia.

También tuvo su alta dosis de suspenso la pasada edición de las elecciones presidenciales. La considerada imbatible para el momento de los comicios, Hillary Clinton ganó en el voto popular (el que emiten los ciudadanos estadounidenses), pero no acumuló los integrantes de colegios electorales necesarios (los que se obtienen al ganar cada uno de los estados de la unión) para que su familia regresara a la Casa Blanca.

En esa oportunidad, Clinton perdió abiertamente el estado de Florida, pero la atención hasta la madrugada del 5 de noviembre se mantuvo entonces en los estados de Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, que habían votado en los procesos anteriores a favor de los candidatos demócratas, pero en los que finalmente Trump consiguió el triunfo por menos de un punto porcentual para así acceder a un primer mandato.

Por eso la atención una vez más recae en Florida y en esos tres estados del llamado “cinturón del óxido” (donde muchas industrias han cerrado ante el ingreso de productos importados, principalmente de China), y que se decantaron finalmente por Trump en 2016, aunque está por verse si se mantendrán fieles al mismo cuatro años después.

En esta oportunidad está presente incluso el fantasma de que los resultados puedan no ser reconocidos por el derrotado, ya que Trump ha expresado en varias oportunidades su desconfianza ante el voto adelantado, que se hace vía correo y que el mandatario considera puede ser manipulado, un factor que no ha estado presente en las disputas comiciales de la potencia norteamericana desde el siglo XIX.

Las sanciones de Trump contra la negociación de Biden

Dos enfoques diferentes disputan entonces la predilección de los estadounidenses. Un Donald Trump que se ha presentado férreo frente a gobiernos autoritarios como China, Cuba, Nicaragua y Venezuela, y un Joe Biden que representa el regreso al estilo más orientado a la negociación de la administración de Barack Obama; un presidente que ha apelado a medidas proteccionistas (algo que no ha sido visto con muy buenos ojos en el propio partido republicano) para  intentar recuperar las industrias del país; y una inclinación más liberal por parte de Biden, además de las notables diferencias en el área de la salud (Trump echó atrás el programa Obamacare).

Los internacionalistas Juan Francisco Contreras Arrieche y Gerson Revenales, nos muestran sus respectivas visiones sobre lo que puede esperarse para el nuevo período administrativo en EEUU dependiendo de quién sea el ganador.

Contreras Arrieche, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, destacó que ambos candidatos a la jefatura de la principal potencia mundial presentan muchos aspectos en común, aunque notables diferencias. Entre las similitudes saca a relucir el grupo etario al que pertenecen los candidatos.

“Ambos aspirantes cuentan con mucha edad (Trump 74 años, Biden 78) y esto es muy riesgoso. En el caso de Biden, incluso podría darse el caso de que no aspire a la reelección porque estaría ya por encima de los 80 años, una edad demasiado avanzada para la responsabilidad de ser presidente de EEUU”, expresa Contreras Arrieche.

Desde su punto de vista, la principal diferencia entre ambos aspirantes radica en que Trump es un presidente que no es formado políticamente. “Él viene de un mundo distinto a lo político, y eso le lleva a hacer cosas que pueden considerarse como políticamente incorrecto. Eso, por una parte, puede ser algo positivo, pero a nivel internacional la comunidad percibe cosas negativas. Es muy crítico de aspectos del sistema internacional y va avanzando hacia lo que él piensa que deberían ser esos cambios. Ha sido muy crítico con organizaciones internacionales importantes OMS, la OTAN, el sistema de libre comercio que se estaba creando en el Pacífico, que tuvo auge en la época de Obama y Trump lo congeló, y cambió lo que era el antiguo Nafta; ha estado cambiando cosas en correspondencia a su campaña de American First (Primero lo estadounidense)”, precisa.

Añadió lo referente a la llamada “guerra comercial”, con China, para cuyos productos Trump estableció una serie de aranceles, algo que, a un político tradicional, en opinión de Contreras Arrieche, le podría resultar aprehensivo.

El objetivo económico es común

Gerson Revenales, también internacionalista y embajador de carrera, asegura que, aunque los dos candidatos tienen enfoques diferentes, ambos tienen una responsabilidad histórica y nacional de recuperar la economía de EEUU. “La pandemia ha golpeado a la industria norteamericana, así que los dos tienen esa responsabilidad. Si no lo hacen, en cuatro años se lo estarán cobrando. Hemos visto la diferencia de criterios entre Trump y (Andrew) Cuomo (gobernador del estado de Nueva York), ya que en el debate lo acusó de haber convertido a esa entidad en una dead working city, (una ciudad laboralmente muerta)”.

Destaca que el pueblo norteamericano, por cultura, está inmerso en e impulsa una economía competitiva, por lo que necesita del capitalismo para existir. “EEUU nunca ha sido un país que ha vivido del subsidio, de la ayuda, sino de oportunidades de crecer, de políticas fiscales, monetarias, y esto es un hecho desde California hasta Miami. En estas elecciones encontramos que el primer elemento que tendrán que enfrentar será las consecuencias de la pandemia. El pueblo ha entrado en una partidización, la confrontación es mayor de la que podamos recordar en anteriores elecciones, e incluso está cuestionada la legitimidad electoral”, enfatiza.

En cuanto a la disputa comercial con China, Revenales aseveró que EEUU está consciente de que tiene la necesidad de abrir ciertos compases hacia América Latina porque China está ocupando ese mercado, por lo que también cree que las políticas a seguir tendrán similitud sea quien sea elegido este martes.

“Es un tema geopolítico donde China tiene su propio ritmo en cuanto a la penetración de ese mercado latinoamericano. La gran mayoría de los presidentes regionales no han manifestado mayor negativa hacia Trump, creo que pueden haber algunas aperturas pero no veo gran diferencia entre los candidatos, porque saben que China le está latiendo en la cueva”, precisa Revenales.

El área de la salud puede marcar la diferencia

Contreras Arrieche admite que el tema del Obamacare ha sido uno de los principales puntos de la campaña, y al respecto observa visiones distintas de cómo debe ser la política sanitaria de EEUU entre los dos candidatos.

“Trump no cree en el Obamacare, dice que ha sido un esquema costoso y poco eficiente para los norteamericanos, y en los últimos debates vimos a Biden reivindicando el Obamacare. El otro tema fundamental para los demócratas es el de la covid-19, cómo se ha manejado la pandemia en EEUU, y ha sido la principal crítica por parte de los demócratas. El manejo de la pandemia por parte de Trump podría perjudicarle en la elección”, advierte el internacionalista Contreras Arrieche.

Para Gerson Revenales, el tema de la migración puede marcar una diferencia entre las políticas de Trump y una posible administración de Joe Biden. Estima que con Trump habrá una concentración en temas muy puntuales, entre los que la migración, así como la seguridad regional, tendrán énfasis.

Cree que, en cambio, con Biden puede haber una flexibilización hacia Cuba, y en este sentido destaca que si hay ayudas para el desarrollo y la generación de empleo hacia América Latina se podría paliar la migración.

América Latina necesita la apertura de EEUU, que es su mercado a pesar de los acuerdos de Libre Comercio e Integración, Mercosur y la Comunidad Andina, de las que lamentablemente salimos los venezolanos”, apunta.

Diferencia marcada

Contreras Arrieche coincide con Revenales en observar las mayores diferencias entre ambos candidatos al estudiar sus posiciones con respecto a América Latina.

“El enfoque es bastante diferente, recordemos que Obama estableció una relación con Cuba tratando de acercarse al establecer vuelos y eliminando restricciones; veíamos cómo salían vuelos y cruceros hacia Cuba, buscando cambiar o penetrar en esos regímenes oscuros en información. Eso no fue muy exitoso, y Trump lo eliminó y entró en el tema de sanciones y restricciones al intercambio comercial y de personas”, expresa.

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Argumenta que esto demuestra la visión de cada uno de los dos candidatos. “Trump ha sido muy enfático señalando que va a eliminar el socialismo en América Latina, mete en el mismo paquete a Cuba, Nicaragua y Venezuela, así que eso se traduciría en más sanciones y restricciones y menos tolerancia hacia estos regímenes. A Biden lo veo más en la onda de hablar, negociar, buscar salidas sin comprometerse mucho en una solución definitiva”, argumenta Contreras Arrieche.

El caso Venezuela

De todo el panorama hemisférico, Venezuela ha sido uno de los puntos focales al menos en la recta final de la campaña. Trump no ha variado en su política antimigratoria, al menos contra los inmigrantes que llegan ilegalmente a EEUU. Por su parte, Biden ha ofrecido que otorgará el estatus de protección temporal (TPS por sus siglas en inglés) a los venezolanos en territorio estadounidense.

Más hacia lo político, Trump ha ofrecido que continuará buscando la salida de Nicolás Maduro del poder, mientras no fue hasta comienzos del mes de octubre cuando Biden declaró que el mandatario venezolano “es un dictador”.

“Con Trump habría que esperar. Sobre el tema de que todas las opciones están sobre la mesa habría que ver qué otras distintas a las sanciones va a manejar. Las sanciones han sido importantes porque han logrado reducir la capacidad de maniobra del gobierno de Nicolás Maduro”, expresa Contreras Arrieche, quien considera que con Trump podría esperarse que se esforzará en buscar una situación límite que haga al gobierno renunciar o sentarse a negociar su salida.

Añade que Biden se ha mostrado más proclive a la negociación. “Su vicepresidenta fue contraria a las sanciones; no le molesta que en la región existan regímenes de este tipo (Cuba, Nicaragua, Venezuela). La veo como muy ligera en torno a la forma como percibe a estos regímenes. Lo que sí creo es que hay una coincidencia muy importante entre demócratas y republicanos en que hay que buscar una salida urgente al tema venezolano, que se ha convertido en un problema regional, hemisférico, porque Venezuela se ha convertido en un país al margen del derecho internacional, donde se violan DDHH, hay un informe de la Alta Comisionada y de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU en ese sentido”, subraya Contreras Arrieche.

A su juicio, hay una especie de visión conjunta de los republicanos y demócratas en cuanto a que los venezolanos tendrían que buscarse una salida cuanto antes para evitar que Venezuela siga colapsando.

Acciones concretas

Gerson Revenales matiza la imagen intransigente del presidente de los EEUU: “ A pesar de lo que se ha dicho sobre Trump, en estos cuatro años nunca ha tenido una acción militar. Con Venezuela ha sido este juego conocido en política como ‘del garrote y la zanahoria’, pero no ha habido, que se pueda comprobar, unas acciones propias del Departamento del Estado. Si esto no hubiera sido así, algunos de los aliados de este gobierno, como (Rafael) Correa, (Andrés Manuel) López Obrador o (Daniel) Ortega, habrían hecho algunas denuncias ante la OEA, pero ninguno se ha presentado con las pruebas para demostrar presencia de la CIA en actividades hacia Venezuela”, sostuvo.

Destaca que Trump ha hecho muchas amenazas, recursos válidos como medidas de coerción, buscando una rectificación por parte del gobierno de Nicolás Maduro en materia de DDHH.

“Hay una cantidad de personas del gobierno venezolano señaladas ante La Haya, y hay también señalamientos con respecto al tráfico de drogas, pero uno de los pocos países que ha tomado medidas ha sido EEUU. En América Latina se han visto declaraciones de principios, pero acciones solo las ha tomado EEUU”, afirma Revenales.

Más de 231,88 millones de ciudadanos de EEUU están inscritos para poder sufragar el próximo martes y determinar quién será el inquilino de la Casa Blanca hasta 2024 en una de las elecciones con mayor expectativa en la historia de ese país no solo por los enfoques distintos, sino por la coyuntura derivada de las protestas contra asesinatos de afrodescendientes y de la pandemia de la covid-19, así como por la guerra comercial con China y los avances del izquierdismo radical en la región suramericana. La mesa está servida.

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